fr. Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

fr. Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

«Vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”. Jesús les replicó: “No hace falta que vayan, denles ustedes mismos de comer”» Mt 14,13-21. Domingo XVIII del tiempo ordinario - Ciclo A.

 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él nos hable a través de su Evangelio con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Quién soy yo para ordenarle a Jesús lo que él debe hacer?

Cuestionémonos acerca de la relación que tenemos con los demás:

  • ¿Le estoy dando de comer al que necesita el mejor alimento o que me sobra?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Busco demostrarle lástima a Dios para que me conceda los favores que deseo?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor, la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

«El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. […] Se parece también a un comerciante en perlas finas. […] También se parece a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces» Mt 13,44-52. Domingo XVII del tiempo ordinario - Ciclo A.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él nos hable a través de su Evangelio con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Qué significa el Reino de los cielos para mi?

Cuestionémonos acerca de la relación que tenemos con los demás:

  • ¿Cómo puedo enseñarle a otro que el Reino de los cielos es una realidad no una fantasía?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Si la felicidad que deseo para mi no está en el Reino de los cielos, entonces que clase de felicidad busco?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor, la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

«El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo» Mt 13,24-43. Domingo XVI del tiempo ordinario - Ciclo A.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él nos hable a través de su Evangelio con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Hasta cuando voy a seguir cultivando la cizaña junto con el trigo?

Cuestionémonos acerca de la relación que tenemos con los demás:

  • ¿Distingo con claridad y seguridad la cizaña del trigo?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Me basto a mi mismo para conocer cual es la cizaña que tengo que arrancar?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor, la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

«Salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla» Mt 13,1-23. Domingo XV del tiempo ordinario - Ciclo A.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él nos hable a través de su Evangelio con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Qué frutos que aspiro recoger según la Palabra de Dios que estoy sembrando en mi vida?

Cuestionémonos acerca de la relación que tenemos con los demás:

  • ¿Cuáles son los frutos de mi cosecha sobre la Palabra de Dios que no comparto con los demás?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Cuáles son los terrenos contrarios a la semilla de la Palabra de Dios en los que estoy sembrado?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor, la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

«Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Mt 11,25-30 Domingo XIV Tiempo Ordinario Ciclo A.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él nos hable a través de su Evangelio con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Cómo puedo demostrarme a mi mismo que he aprendido de Jesús a vivir la virtud de la humildad?

Cuestionémonos acerca de la relación que tenemos con los demás:

  • ¿Para quién —o quienes— soy una carga pesada y no hago nada para ayudarles?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Tengo encuentros reales con Dios que me permitan descansar en él, o son momentos de reflexión ante las adversidades de la vida que me hacen pensar positivamente anestesiando mi conciencia?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor, la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí». Mt 10,37-42 Domingo XIII Tiempo Ordinario Ciclo A.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él nos hable a través de su Evangelio con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos:

  • ¿Estoy llevando mi cruz con fe, alegría y esperanza por el camino de Jesús para seguirlo solo a él?

Cuestionémonos acerca de la relación que tenemos con los demás:

  • ¿Qué debo hacer para no idolatrar a las personas —incluso mis seres queridos— porque me impiden amar más a Dios?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Según mi forma de vivir me considero digno de Dios?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». Lc 2,22-40 Domingo IV Tiempo Ordinario Ciclo A.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que el Evangelio nos hable con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos: 

  • ¿Por qué me cuesta estar en Gracia para que Dios me llame de este mundo al suyo en cualquier momento?

Cuestionémonos sobre la relación con los demás:

  • ¿Cómo debo vivir para que los demás vean en mi una ofrenda constante a Dios que da testimonio de la Fe?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Cuál es el aspecto de mi vida que deseo presentarle como ofrenda a Dios pero me cuesta hacerlo?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

 

«Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos». Lc 15,1-32 Domingo XXIV Tiempo Ordinario Ciclo C.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que el Evangelio nos hable con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Preguntémonos a nosotros mismos: 

  • ¿Qué debo cambiar en mi para que pueda alegrarme de las verdaderas alegrías de los demás y no los envidie?

Cuestionémonos sobre la relación con los demás:

  • ¿Actuó siempre como un instrumento de Dios para que vuelvan a la vida aquellos que están lejos del Evangelio o me es indiferente hacerlo?

Interroguémonos sobre la relación que tenemos con Dios:

  • ¿Qué me falta para que finalmente me deje encontrar por Dios quien me busca como a su oveja perdida y no actúe haciéndome el desentendido?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

 

«Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío». Lc 14,25-33 Domingo XXIII Tiempo Ordinario Ciclo C.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que a través del Evangelio Jesucristo nos hable con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

Cuestionemos a nosotros mismos: 

  • ¿A que he renunciado para seguir a Jesús?

Cuestionémonos en la relación con los demás:

  • ¿Cómo le enseño a otros que para ser discípulo de Jesús la exigencia es alta?

Cuestionémonos en la relación con los Dios:

  • ¿Qué me falta para asumir a Jesús como un proyecto de vida?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo! 

«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”». Lc 14,1.7-14 Domingo XXII Tiempo Ordinario Ciclo C.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El Domingo es el día del Señor, permitámonos que él a través de su Evangelio nos hable con preguntas difíciles de responder para crecer en la Fe.

En primer lugar cuestionemos sobre nosotros mismos: 

  • ¿A quién estoy invitando a mi vida y que lugar le estoy dando?
  • ¿A quién no he sido capaz de invitar al primer lugar de mi vida; y a quién no he sido capaz de quitar de ese primer puesto inmerecido?
  • ¿A veces soy el último por incapaz y negligente; o porque busco una falsa compasión; o porque en verdad busco la virtud de la humildad? 

En segundo lugar cuestionémonos sobre la relación que tenemos con los demás:

  • ¿En la vida de quién ocupo un lugar y dónde estoy sentado?
  • ¿En la vida de quién me siento en el primer lugar esperando un beneficio?
  • ¿En la vida de quién no soy capaz de sentarme ni siquiera en el último lugar?

Y en tercer lugar cuestionémonos sobre nuestra relación con Dios:

  • ¿Cuándo he sacado a Dios del primer lugar de mi vida?
  • ¿Cuándo le he enseñado a otro que deje sentar a Dios en el primer lugar de su vida?
  • ¿Por qué me cuesta comprometerme con Dios para que ocupe un lugar en mi vida?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!