EL DOMINGO: ¿Qué puedo hacer por ti Venezuela?

Domingo, 30 Abril 2017 00:00 Escrito por 

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?». Lc 24,13-35.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

La lucha contra la corrupción se ha convertido en un desgaste y en una postura risible, ya que es vista como una pérdida de tiempo hablar de valores, virtudes y de ética, ante quien tiene el poder y hace lo que quiere. Esto lo vemos como una labor fantasiosa, parece un cuento de niños soñando a ser súper héroes que pueden cambiar al mundo; pero ¿a caso no es esta nuestra tarea como católicos? Jesús no es nuestro héroe, pero sí nuestro motivo de vida para que el mundo crea ¿dónde está el amor y la justicia? ¿por qué no nos duele Venezuela si allí Dios nos necesita? No podemos cambiar el mundo por nuestro gusto pero, sí con la oración y la convicción de la fe, la justicia y el amor.

Señor, te reconocimos al partir el pan, pues necesitamos de ti para que nos enseñes más de tu amor y podamos vernos a nosotros mismos frente al pueblo venezolano, como los discípulos de Emaús contigo, que aunque críticos durante el camino sólo se sintieron parte del tema cuando vieron su vida comprometida ante tu presencia. Necesitamos de ti Dios, «el Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar»[1]. Urgentemente debemos presentarle al mundo la carencia del amor y de la justicia en Venezuela. ¡Señor, haz que sea posible amarte medio de la injusticia! ¿cómo debemos leer este momento crucial de la historia? la caridad necesita de la justicia, para que sea eficaz la razón, que le señala la verdad sobre el bien. Y a su vez, la justicia necesita de la caridad, porque la motivación propia de nuestras acciones es el bien de nosotros como personas hacia otras persona.

Hoy no se vale soñar, se vale ser creyente fiel y no mediocre; sé que esto suena duro, pero no somos cristianos por gusto, sino porque nuestra vida da razón de ello; pues ha llegado el momento de tomarnos en serio la oración por el pueblo venezolano. Es preciso que reconozcamos nuestra falta de oración y de sensibilidad ante quien nos necesita. Sin fe, esperanza y amor, no puede existir la justicia como virtud ¿qué puedo hacer por ti Venezuela?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1] S.S. Benedicto XVI, Deus caritas est. Carta encíclica sobre el amor cristiano, Roma, junto a San Pedro, Solemnidad de la Natividad del Señor, 25 de diciembre de 2005, AAS 98 [2006: 3], Nº 28 a.

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