El Domingo: El amor se ha quedado con nosotros

Domingo, 18 Junio 2017 00:00 Escrito por 

«El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí» Jn 6,51-58.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El amor de Dios es tan grande que no solo se ha manifestado dándonos la vida sino enviándonos a su Hijo para salvarnos, quien luego nos envió el Espíritu Santo. Pero el motivo de esta acción gratuita y desinteresada de la Trinidad, solo se puede entender desde el amor ¿de que otra manera se puede explicar? Este es el amor que genera vida, nos alimenta y baña con la sangre de Jesús. Esto es tan real que se hace un misterio lejos de nuestra razón al que le respondemos no por obligación, sino por justicia, por amor. ¡Esta es la fiesta que celebramos hoy, esta es la solemnidad que como Iglesia católica vivimos, el Corpus Christi!

Pero de igual forma hoy en Colombia y en muchas partes del mundo se celebra el día del padre. Más allá del ámbito comercial que pueda generar esta fecha, vinculémosla a nuestras vidas y como familia participemos de la Eucaristía dando gracias por el sentido de paternidad que Dios ha extendido sobre nuestros papás, haciéndolos procreadores de la vida humana, ya que los hijos no son un derecho de los esposos, son un don porque son sujetos y no objetos.

Celebrar el día del padre, es celebrar que el Cuerpo y la Sangre de Cristo direccionan la vida de aquellos hombres que a los otros que con una voz tierna y desde temprana edad aprendieron a decirles papá. Por ello la educación en la fe debe ser en sacrificio y compromiso, de lo contrario ¿cómo vamos a enseñarles a nuestros hijos que el amor de Dios ha dado la vida por nosotros y su cuerpo nos alimenta? ¿cómo hablar de Jesús a nuestros hijos para enseñarles que él es la vida eterna y que nos resucitará el ultimo día?

¡Basta ya de ir a misa por protocolo y por aliviar una falsa conciencia! Necesitamos papás capaces de guiar a sus hijos en la fe, que participen de la Eucaristía no como un espectáculo que los divierta sino como un momento de oración y de intimidad con el amor nos ha hecho vida y se ha quedado con nosotros.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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