SÁBADO SANTO: Las lágrimas y soledad de mamá

Sábado, 15 Abril 2017 00:00 Escrito por 

«Madre, he ahí a tu hijo, Hijo, he ahí a tu Madre» Jn 19,17-39

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Vacío, sin sentido, sufrimiento, y una infinidad de sentimientos se cruzan en el corazón de nuestra madre del cielo, ella que vio torturar y morir a su hijo se conforta en el silencio de su alma recordando las palabra del arcángel San Gabriel cuando le anunció que sería mamá.

Por ello como hombres sensatos no podemos ocultar las lagrimas y el dolor de la soledad que viven miles de mujeres y hombres que han visto torturar y morir a sus hijos; al igual que María, ellos necesitan ser consolados, ayudados y restablecidos en el mundo.

Dios nos habla en la historia, a través de las personas y en el corazón por medio de la oración; el silencio de este día acompañemos en con un abrazo sincero a nuestra madre que sufre la ausencia de su hijo; y junto con ella pidamos a Dios por todas las personas que viven esta misma situación para que pronto sean consolados por el mismo creador.

Necesitamos católicos convencidos de su fe, que quieran ser otro Cristo para que lleven  esperanza y la justicia en medio se la corrupción del mundo, el cual considera inoportunas e innecesarias la formación ética. Que la valentía de sentirnos hijos que acompañamos a nuestra madre en este momento crucial de la historia, nos lleve a gritar el amor verdadero que supera cualquier ética porque es una caridad que brota del mismo Dios y nos salva.

Oremos especialmente por las lágrimas y soledad de mamá en: 

  • Las mujeres que sufren las consecuencias de las catástrofes naturales.
  • Las mujeres que no son escuchadas ni consoladas.
  • Las mujeres secuestradas.
  • Las mujeres victimas de la guerra.
  • Las mujeres que sufren en silencio la violencia familiar.
  • Las mujeres que ejercen la prostitución por que no conocen otra salida.
  • Las mujeres que están enfermas, solas y abandonadas.
  • Las mujeres inocentes y culpables que están en las cárceles.
  • Las mujeres que reclaman el paradero de sus hijos.
  • Las mujeres inducidas a abortar.
  • Las mujeres que no tienen conciencia de Dios.
  • Las mujeres que viven un falsa compasión como principio de venganza.
  • Las mujeres que no pueden concebir en sus vientres.
  • Y por todas las mujeres de nuestra familia y de nuestra vida.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Inicia sesión para enviar comentarios