Adquisición y crecimiento de las virtudes

Martes, 16 Enero 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Cómo se adquieren las virtudes? La única manera de adquirir virtudes, es por la libre repetición de actos buenos que sean conformes a la verdad de las cosas.

Sin embargo, la repetición de estos actos buenos puede llegar a ser confusa, puesto que aunque muchas personas se propongan realizar dichos actos, no siempre consiguen un obrar virtuoso. ¿Por qué puede suceder esto? Porque la repetición de actos buenos, tiene que partir de un deseo sincero de amar el bien y de buscar la verdad por difícil que esta sea. Por tanto no basta con realizar actos buenos en modo automático, no tendría sentido ser bueno si en realidad no se ama el bien; y mucho menos se podría considerar ser una persona virtuosa, si en realidad se actúa aparentemente como se debe, solo para que externamente se logre una calificación de buena, cuando interiormente no se ama la búsqueda la verdad. Esto sería actuar como niños que hacen lo que está mandado acertadamente, para que se les de una recompensa; ya que lo que les motiva es el deleite del premio. Dicho en otras palabras, es imposible ser virtuoso con una actitud infantil.

¿Cómo crecer en la virtud? Solo se puede crecer en el deseo sincero y libre de amar interiormente el bien y hacerlo exteriormente. La clave del crecimiento en el obrar virtuoso, consiste en que a medida en que se progresa en el conocimiento de la verdad y del amor al bien, aumenta el dominio sobre la acción.

Nadie obliga a otro a crecer en el obrar virtuoso, es imposible exigir a los demás crecer en cualidades. Y peor aun, sería insólito estar obligado a crecer en una moral ejemplar, por un mandato o una ley impuesta. Por eso el reto es educar a nuestros hijos en la virtud por amor al bien, no hacerlos pensar en recompensas temporales que no forman ni la disciplina, ni mucho menos en el sacrificio. Amar la verdad y el bien en libertad, dan al hombre más capacidad de conocimiento y de amor, de igual forma dan más capacidad para hacer el bien y de realizarlo cada vez con más facilidad, prontitud y gozo.

¿Entonces se pueden perder las virtudes? Si, las virtudes se pierden o se disminuyen porque libremente se adquiere el vicio como lo contrario a la virtud, que consiste en acciones repetitivas que están lejos de la verdad y no viven en el bien. Es decir que el vicioso es aquella persona que moralmente ejerce muy mal su libertad, produciéndole una ceguera que lo convierte en esclavo de sus afectos y pasiones desordenadas.

En síntesis, las virtudes nacen de la elección de actos buenos, crecen con la elección de actos buenos, se ordenan a la elección de actos buenos y se pueden perder o disminuir por la falta de realización de actos buenos.

Y tu haz pensado: ¿Cuántos de los actos buenos que realizas diariamente están conformes con el amor al bien y la búsqueda incansable de la verdad? Recuerda que ser una persona virtuosa es la cuota inicial para la felicidad y la santidad.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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