Las virtudes intelectuales prácticas

Martes, 03 Abril 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué son las virtudes intelectuales prácticas? Son virtudes que orientan a la persona para ayudarla a diferenciar el bien del mal.

¿Cuál es la relación que existe entre estas virtudes y las intelectuales teóricas? En que las virtudes intelectuales teóricas conocen la verdad y el bien; mientras que las prácticas buscan los mejores medios para realizar la verdad y el bien conocido.

¿Cuáles son las virtudes intelectuales prácticas? Son la sindéresis, la prudencia y el arte.

  • La sindéresis: Conduce siempre a la persona a realizar el bien y evitar el mal.
  • La prudencia: Perfecciona a la razón para que delibere y juzgue bien sobre la acción concreta que se debe realizar en orden a conseguir un fin bueno, e impulse su realización.
  • La técnica o arte: Consiste en aplicar rectamente la verdad conocida a la producción o fabricación de cosas.

¿Para qué necesitamos a Dios si con estas virtudes podemos diferencial el bien del mal? Necesitamos a Dios porque sin él no tiene sentido que se vivan las virtudes. No podemos discernir el bien y el mal por nuestra cuenta, ello solo depende de Dios. Pero gracias a su fuerza creadora nos permite conocerlo por medio de las virtudes para saber cual es la voluntad de él y así diferenciemos el bien sobre el mal.

¿Las virtudes intelectuales prácticas nos acercan más a Dios? Si. Ya sabemos que por la virtud de la sabiduría somos capaces de preguntarnos por la existencia de Dios. Ahora bien, si reconocemos que él es necesario para vivir entonces podremos conocerlo mejor mediante las virtudes intelectuales prácticas.

¿Cuáles son los problemas más comunes en los que ayudan estas virtudes? Son tres grandes situaciones que vivimos a diario, de las cuales se pueden contar muchas más.

  • La intención de hacer las cosas: Necesitamos discernir la intención real de nuestras acciones. No podemos seguir haciendo cosas malas porque son hechas con buena intención. Un acto malo por bien intencionado que sea nunca será bueno y por tanto no agradará a Dios. Como lo dice el refrán popular el fin no justifica los medios.
  • Pensar con la ayuda de Dios: Debemos tomar decisiones que sean deliberadas con calma, que sean oradas y consultadas a Dios. No podemos decidir cosas sobre nuestra vida amparados en lo que esté de moda o lo que más nos guste. ¿Qué pasaría si llegara el día en que nada nos guste ni siquiera lo que este de moda? ¿entonces no podríamos tomar decisiones sobre nuestro vivir?
  • Hacer las cosas sin engaño: Como somos personas de bien y buscamos la verdad, no podemos vivir en la mentira. Esto es muy importante porque tanto en el trabajo como en las labores cotidianas debemos actuar conforme a lo que somos y queremos. Para ello es necesario que en nuestra oración diaria le preguntemos a Dios ¿Qué quieres tu de mi hoy? No más engaños, no mas mentiras, nos quejamos de la corrupción pero muchas veces nos creemos nuestras propias mentiras y nos ganamos la vida engañando a otros. Tristemente quien saca partido de las cosas por engañar a otros en nuestra sociedad, es visto y valorado como la persona más inteligente, convirtiéndose en un modelo a seguir.

Ya que estamos en tiempo de pascua de resurrección preguntémonos: ¿Vivo en un mundo de mentiras, donde Dios es una de ellas?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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