La prudencia intelectual

Lunes, 16 Abril 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué es la prudencia? Es una virtud que perfecciona a la razón para que delibere y juzgue bien sobre lo que desea hacer e impulse a su realización.

¿Es correcto hablar de prudencia intelectual? Sí, porque se refiere a la virtud de la prudencia cuando ella indaga y juzga sobre los mejores medios para hacer las cosas. Además existe otra dimensión de la prudencia que es la moral o la cardinal, la cual consiste en promover a la persona para que despues de indagar y juzgar, haga las cosas de la mejor forma posible.

¿Entonces cuantas prudencias hay? Solo una. Lo que acontece es que esta virtud tiene tres dimensiones: el consejo, el juicio y la promoción del bien. Las dos primeras pertenecen al ámbito intelectual; y la tercera la estudiaremos más adelante cuando hablemos de la prudencia como virtud cardinal o moral. Por esta razón la prudencia es conocida como la virtud común, ya que no solo perfecciona la razón sino la voluntad. Es decir es una virtud que ayuda a pensar de manera correcta y también a realizar mejor las cosas.

¿En que consiste la virtud de la prudencia intelectual? Consiste en que es la virtud que perfecciona la razón aconsejándola y evaluando la mejor forma de realizar el bien.

  • El consejo de prudencia: Es un acto de la prudencia por la cual ella indaga y le indica a la razón sobre cuales son los mejores medios para realizar la acción que desea la persona.
  • El juicio de prudencia: Es otro acto de la prudencia que consiste en guiar a la persona para que realice el bien de la mejor manera posible. Aquí ya no se trata de analizar si lo que se hace es bueno o malo; ese análisis le pertenece a la conciencia. Lo que pretende la prudencia es hacer de la mejor forma lo que la conciencia ha dictaminado como un bien.

¿La prudencia entonces no juzga lo bueno y lo malo? No, eso es labor de la conciencia. La prudencia por ello es su servidora, la cual respeta su juicio y le ayuda a la persona a buscar la mejor forma de realizar lo que quiere. Dicho en otras palabras, la prudencia busca realizar el bien no de cualquier manera, sino de la mejor forma posible.

¿Cuáles son los problemas actuales que enfrenta esta virtud? Todos los juicios que hacemos de forma imprudente. No necesitamos decirlos, solo basta con pensarlos. Las causas pueden ser varias. Pero la raíz de la imprudencia intelectual se encuentra en la falta de análisis sobre las situaciones y las cosas que deseamos hacer para que se realicen de la mejor manera.

Muchas veces pensamos las cosas con prisa y no somos conscientes de ello. Lo grave es que vivimos actuando como niños y no como personas adultas. Es decir, el niño vive lamentándose por las cosas que penso mal y se da cuenta de su error cuando ya es tarde diciendo: Si yo hubiera pensado distinto esto no habría ocurrido. En cambio si actuáramos como adultos responsables, analizaríamos las cosas sosegadamente previniendo y buscando un mejor camino. Ser prudente intelectualmente hablando no quiere decir pensar sin afán, ser prudente es indagar y hallar los mejores medios para que nuestras afirmaciones por duras que sean busquen siempre a Dios.

Y para nuestra reflexión final sinceramente preguntémonos y respondámonos: ¿En qué situaciones he decidido bañarme las manos como lo hizo Poncio Pilato, para no tomar postura cuando era necesario, siendo la indiferencia una forma de imprudencia?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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