Novena al Espíritu Santo - Día 1: El Don de la Sabiduría

Viernes, 11 Mayo 2018 00:00 Escrito por 
Oración inicial para todos los días:
Ven, Espíritu Santo creador,
Ven a visitar el corazón,
y llena con tu Gracia viva y eficaz,
nuestra alma que tú creaste por amor.
 
Tú, a quien llaman el gran consolador,
don de Dios altísimo y Señor,
eres vertiente viva, fuego que es amor,
de los dones del Padre el dispensador.
 
Tu, Dios, que plenamente te nos das,
dedo de la mano paternal,
eres tu la promesa que el Padre nos dio;
tu Palabra enriquece hoy nuestro cantar.
 
Los sentidos tendrás que iluminar,
nuestro corazón inflamarás
y nuestro cuerpo frente a toda tentación,
con la fuerza constante, ven a reanimar.
 
Aparta de nosotros la opresión,
tu paz danos pronto sin tardar
y siendo nuestro guía, nuestro conductor,
evitemos así cualquier error o mal.
 
Danos a nuestro Padre conocer,
a Jesús, al Hijo comprender y a ti,
Dios que procedes de su mutuo amor,
te creamos con solida y ardiente fe.
 
Alabemos al Padre Nuestro Dios
y a su Hijo que resucitó;
también al Santo Espíritu consolador,
por los siglos de los siglos gloria y bendición. Amén.
 
Día primero: El Don de la Sabiduría
El apóstol San Pedro dice “El Espíritu mismo te une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios” Rm 8,16. El mismo Espíritu acude también a ayudarnos en nuestra debilidad para poder orar, “pues nosotros no sabemos como pedir para orar como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos callados” Rm 8,26 por aquí podemos notar que nuestra debilidad es tan grande, que nos vemos en la necesidad de contar con la fuerza del Espíritu para orar, para hacer el bien y para desearlo.
 
Oración: 
Espíritu Santo, concédeme el Don de Sabiduría para que pueda pensar y juzgar rectamente de Dios y de las cosas divinas, que pueda saborearlas profundamente. Te suplico, Espíritu Santo, que este Don me lleve a despreciar todo lo que no sea de Dios, para poder unirme y entregarme a él. Haz que por este Don nazcan y crezcan en mí los frutos de la caridad, del gozo, de la paz y de la bondad. Llévame por el camino de la verdadera alegría, que trae paz al alma. Ciérrame la puerta de la falsa libertad, que tu gracia purifique siempre mis ojos para ver lo que es correcto y abra mis oídos para escuchar tus palabras y tu llamada. Llena mi corazón de tu amor y dirige mis pasos por el camino de la verdad. Amén.
 
Para aprender de memoria:
“Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mi la fuerza de Cristo, por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones y las dificultades sufridas por Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2 Co 12,9-10.
 
Oración final para todos los días:
(Secuencia al Espíritu Santo)
 
Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don en tus dones esplendido;
luz que penetra las almas fuente del mayor consuelo.
 
Ven dulce huésped del alma, descanso en nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lagrimas y reconforta en los duelos.
 
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro:
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
 
Riega la tierra en sequia, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
 
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su merito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
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