Novena al Espíritu Santo - Día 2: El Don del entendimiento

Sábado, 12 Mayo 2018 00:00 Escrito por 
Oración inicial para todos los días:
Ven, Espíritu Santo creador,
Ven a visitar el corazón,
y llena con tu Gracia viva y eficaz,
nuestra alma que tú creaste por amor.
 
Tú, a quien llaman el gran consolador,
don de Dios altísimo y Señor,
eres vertiente viva, fuego que es amor,
de los dones del Padre el dispensador.
 
Tu, Dios, que plenamente te nos das,
dedo de la mano paternal,
eres tu la promesa que el Padre nos dio;
tu Palabra enriquece hoy nuestro cantar.
 
Los sentidos tendrás que iluminar,
nuestro corazón inflamarás
y nuestro cuerpo frente a toda tentación,
con la fuerza constante, ven a reanimar.
 
Aparta de nosotros la opresión,
tu paz danos pronto sin tardar
y siendo nuestro guía, nuestro conductor,
evitemos así cualquier error o mal.
 
Danos a nuestro Padre conocer,
a Jesús, al Hijo comprender y a ti,
Dios que procedes de su mutuo amor,
te creamos con solida y ardiente fe.
 
Alabemos al Padre Nuestro Dios
y a su Hijo que resucitó;
también al Santo Espíritu consolador,
por los siglos de los siglos gloria y bendición. Amén.
 
Segundo día: El Don del Entendimiento
El mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos callados, Jesús al curar a un sordomudo, miró el cielo y suspiró, ese suspiro expresaba la reacción de Jesús frente a la experiencia de la miseria del hombre y su petición eficaz ante el Padre, otro día los fariseos le piden una señal del cielo, Jesús dio un profundo suspiro que fue una profunda emoción ante la dureza de aquellos corazones. El gemido es señal de quienes tienen el Espíritu, existe un gemido sin palabras, es el silencio del Espíritu que esta llenando el alma. Estos gemidos de miseria, de dolor, de deseos, de gozo, de amor o jubilo, son siempre efecto del Espíritu Santo que mora en nosotros y nos capacita para hacer una oración profunda desde el centro de nuestro ser.
 
Oración:
Espíritu Santo que habitas en lo mas profundo de mi ser y desde ahí das gemidos callados, para aliviar las miserias y para llenarnos de tu poder y de tu gozo, concédeme el Don de Entendimiento para mi inteligencia bajo tu acción iluminadora pueda penetrar fácilmente en las verdades reveladas y pueda orientarse hacia la verdad, en medio de tantos errores, como nos rodean y nos amenazan por todas partes.  Amén.
 
Para aprender de memoria:
“Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. Esto sucedió en Samaria, Pedro y Juan oraron por un grupo de hombres y mujeres para que recibieran el Espíritu Santo, luego les impusieron las manos y aquellos recibieron el Espíritu Santo” Hch 8,17.
 
Oración final para todos los días:
(Secuencia al Espíritu Santo)
 
Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don en tus dones esplendido;
luz que penetra las almas fuente del mayor consuelo.
 
Ven dulce huésped del alma, descanso en nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lagrimas y reconforta en los duelos.
 
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro:
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
 
Riega la tierra en sequia, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
 
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su merito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
Inicia sesión para enviar comentarios