Novena al Espíritu Santo - Día 4: El Don de Consejo

Lunes, 14 Mayo 2018 00:00 Escrito por 
Oración inicial para todos los días:
Ven, Espíritu Santo creador,
Ven a visitar el corazón,
y llena con tu Gracia viva y eficaz,
nuestra alma que tú creaste por amor.
 
Tú, a quien llaman el gran consolador,
don de Dios altísimo y Señor,
eres vertiente viva, fuego que es amor,
de los dones del Padre el dispensador.
 
Tu, Dios, que plenamente te nos das,
dedo de la mano paternal,
eres tu la promesa que el Padre nos dio;
tu Palabra enriquece hoy nuestro cantar.
 
Los sentidos tendrás que iluminar,
nuestro corazón inflamarás
y nuestro cuerpo frente a toda tentación,
con la fuerza constante, ven a reanimar.
 
Aparta de nosotros la opresión,
tu paz danos pronto sin tardar
y siendo nuestro guía, nuestro conductor,
evitemos así cualquier error o mal.
 
Danos a nuestro Padre conocer,
a Jesús, al Hijo comprender y a ti,
Dios que procedes de su mutuo amor,
te creamos con solida y ardiente fe.
 
Alabemos al Padre Nuestro Dios
y a su Hijo que resucitó;
también al Santo Espíritu consolador,
por los siglos de los siglos gloria y bendición. Amén.
 
Cuarto día: El Don de Consejo
El cardenal Désiré Félicien-François-Joseph Mercier, daba a un amigo estas instrucciones espirituales: ”Quisiera revelarte un secreto de santidad y alegría. Pon tu imaginación en reposo cinco minutos cada día, cierra tus ojos a todas las cosas visibles y tus oídos a todos los ruidos del mundo, mantente en comunicación contigo mismo, y allí en el santuario de tu alma bautizada, que es el templo del Espíritu Santo, háblale de esta manera: Espíritu Santo, alma de mi alma, yo te adoro, ilumíname, fortaléceme, consuélame, dime lo que debo hacer, dame tus ordenes quiero cumplir en todo tus deseos y aceptar cuanto pueda sucederme si tu lo permites. Enséñame únicamente a conocer tu voluntad”. Esta dedicación al Espíritu Santo es el secreto de la santidad.
 
Oración:
Espíritu Santo, concédeme el Don de Consejo, para que por tu inspiración juzgue con rectitud, los casos particulares que se me presenten y que todo sea para la gloria de Dios y la salvación de las almas. Señor a veces no me basta tener la virtud de la prudencia para que ilumine mi mente, concédeme el Don de Concejo para que me mueva y me guie de modo divino, con una luz superior a toda la ciencia humana. Líbrame de tener una conciencia llena de ilusiones falsas, haz que yo pueda resolver con acierto, los problemas difíciles de mi vida e inspírame los medios convenientes para ayudar a los demás. Amén.
 
Para aprender de memoria:
“El fruto del Espíritu Santo es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de si, contra tales cosas no hay ley” Ga 5, 22-23. (El creyente, unido con Cristo, ya no tiene ley exterior sino que cumple la ley del Espíritu).
 
Oración final para todos los días:
(Secuencia al Espíritu Santo)
 
Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don en tus dones esplendido;
luz que penetra las almas fuente del mayor consuelo.
 
Ven dulce huésped del alma, descanso en nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lagrimas y reconforta en los duelos.
 
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro:
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
 
Riega la tierra en sequia, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
 
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su merito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
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