La virtud de la generosidad

Martes, 17 Julio 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿En que consiste la virtud de la generosidad? Es la virtud que nos impulsa a conseguir los bienes necesarios para vivir de la mejor manera, usando ‘libremente’ la razón.

¿Es una virtud que se interesa entonces por las riquezas? Si, pero la riqueza que hace virtuoso al hombre no es la de acumular bienes materiales. La riqueza que pretende esta virtud consiste en el desprendimiento de las cosas, como si la persona se liberara de su custodia y dominio, demostrando que su afecto aunque no está apegado a ellas, consigue los bienes necesarios sabiendo que son temporales. De ahí que también se conozca con los nombres de ‘largueza’ y de ‘generosidad’ a la virtud de la liberalidad.

¿Entonces las personas millonarias son virtuosas? No se puede afirmarlo, cada caso es cada caso. Habría que conocer el porque de sus riquezas para afirmar si son virtuosos o no.

¿Pero según la virtud de la generosidad ser rico es una virtud? Si, pero es una riqueza obtenida de manera temporal, sin buscar la desproporción adquirida de los bienes, a favor de la justicia y con la mirada puesta en la vida eterna. Por ello el uso del dinero debe ser comprendido bajo esta virtud, ya que el generoso siempre esta dispuesto a dar, porque entiende que el dinero es un medio no fin.

¿Cuál es el punto medio que nos permite mantenernos equilibrados en esta virtud? El punto medio es el otro como persona. Si buscamos una vida ególatra jamás seremos virtuosos, ya que al no ser justos tampoco podemos ser generosos. El justo medio de nuestra generosidad se encuentra en buscar medios que nos permitan vivir bien, para ayudar a otros que puedan vivir de la mejor forma posible, no de una forma mediocre, sino de la mejor forma que una persona esté llamada a vivir en el mundo por ser creación divina.

¿Quién es generoso es justo? Si, porque el generoso no se preocupa por cuanto bien debe hacer, sino que busca realizar todo el bien que esté a su alcance. La persona generosa da todo por sus semejantes. Así como nos lo enseña la parábola del ‘Buen Samaritano’ (Lc 10,25-37); o también la respuesta de Jesús ante la pregunta de Pedro: ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano? Setenta veces siete —es decir siempre—, porque solo quien perdona lo hace por generosidad (Mt 18,22); o la ofrenda que dio ‘la viuda de las dos monedas’ (Mc 12,41-44). De esta forma la virtud de la largueza o generosidad o liberalidad es el esplendor de la justicia.

¿Qué modelos de personas tenemos que hayan vivido esta virtud? Los más cercanos a nuestro conocimiento por su buena fama son la Virgen María y los santos que vivieron la generosidad divina. Para ser breve, propongo una corta mención de tres de mis santos favoritos:

  • San Maximiliano María Kolbe: Fue generoso en ofrecerle una bebida al oficial que fue arrestarlo para llevarlo al campo de concentración al momento de su captura, pues lo encontró nervioso y confundido de cómo apresarlo. Además la generosidad del Padre Kolbe la encontramos en el propio campo de Auswitch —hoy Polonia— donde dio su vida a cambio de la de un condenado a muerte.
  • San Martín de Porres: Este simpático mulato, siempre se preocupaba porque las personas vivieran bien, tuvieran techo y comida. Se dice de él que tenía el Don de la bilocación (poder estar en dos lugares al mismo tiempo), por ello se narran testimonios que viviendo en la ciudad de Lima lo veían en el África ayudando a los esclavos. La generosidad de ‘fray escoba’ hizo que hasta el gato, el perro y el ratón pudieran comer juntos en el mismo plato.
  • Santa Teresa de Calcuta: La madre Teresa siempre nos enseñó la inagotable generosidad que nace del amor. Tal vez ella veía la necesidad de ser generosa ante la injusticia del mundo. Sin embargo ella sintió muchas veces desaliento y ganas de no continuar con su obra de la caridad, pero entendió que cambiar el mundo en generosidad es amarlo en verdad porque venimos de Dios, por ello decía: «A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota».

Hay muchos santos con historias increíbles que nos cuentan como vivieron la virtud de la generosidad. No se trata de solo historias bonitas, admirables y graciosas, son el testimonio vivo de que se puede ser justo y amoroso porque Dios los provee todo. Estamos llamados a imitar la vida de los Santos. Ahora cuéntame tú una historia de generosidad de algún santo y después dime: ¿Cuántas veces has imitado a ese santo haciendo lo mismo?

Y para nuestra reflexión: ¿Soy una persona generosa con quien tengo diferencias o con mis enemigos?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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