La virtud de la abstinencia

Lunes, 30 Julio 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿En qué consiste la virtud de la abstinencia? Según la explicación que nos da Santo Tomás de Aquino, se habla de la abstinencia como virtud: «cuando lleva al hombre a abstenerse del alimento en la medida de lo conveniente, conforme a las exigencias de los hombres con los que vive y de su propia persona, además de la necesidad de su salud» (Suma de Teología II-II q.146, a.1).

¿Es malo sentir placer al comer alimentos? Claro que no, todo lo contrario el placer alimenticio pertenece al sentido del gusto. Sin embargo este placer se vuelve vicioso cuando la comida se convierte en un medio placentero injustificado, puesto que el hombre necesita alimentarse para conservar su vida, más no para buscar el placer que produce comer.

¿Cuál debe ser la medida virtuosa para comer los alimentos? No importa el modo o la cantidad de alimentos que se toman, mientras se haga conforme con la razón —que es ayudada por la virtud de la templanza—. La clave está en la facilidad y en la serenidad que se tenga para privarse de los alimentos cuando es conveniente o necesario.

¿Cuál es el sentido real de abstenerse de comer? Educar el deseo que conlleva a un placer desordenado. La virtud de la abstinencia que también involucra la bebida no consiste en ‘contenerse’ o ‘aguantarse’. Sino que el hombre virtuoso busca una transformación del deseo mismo del apetito, para que cuando coma no pida lo que no necesita o no le conviene.

¿Quién hace una dieta es una persona virtuosa? No, quien hace una dieta está siguiendo una prescripción médica en busca de la salud. Pero la virtud de la abstinencia puede ser una gran compañera para quien realiza una dieta, logrando que seguir las recomendaciones alimenticias no se vuelvan una tortura.

¿Entonces quién ayuna se le puede considerar virtuoso? No, quien ayuna realiza una práctica ascética para evitar una enfermedad, conseguir realizar con más agilidad algún ejercicio físico, evitar males espirituales o conseguir bienes espirituales. Lo importante es que la persona no se prive totalmente de la alimentación, puesto que esto le causaría un daño. A comparación de la dieta, el que ayuna lo hace por voluntad propia, no le está recomendado o mandado hacerlo. Sin embargo la práctica del ayuno puede conllevar a despertar la virtud de la abstinencia, pero esto no quiere decir que siendo virtuosos de la abstinencia no necesitemos del ayuno. Todo lo contrario, el ayuno siempre será una práctica oportuna que nos ayude a moderar todo tipo de gustos. Otra cosa muy diferente es que quien se perfecciona en la virtud de la abstinencia, puede realizar ayunos más exigentes sin atentar contra su propia vida.

¿Cuáles son los problemas que afronta esta virtud? Son muchos, en realidad se trata de todos los asuntos viciados relacionados con el gusto del paladar. Aparentemente se podría decir que solo la comida y la bebida en exceso es lo perjudicial, pero la dimensión social es mucho mas profunda:

  • La gula: Este es el vicio de muchas virtudes, una de las afectadas es la abstinencia. La gula que forma parte de los pecados capitales —se les dice así porque generan otros tipos de pecado—, consiste en el consumo desordenado y excesivo de alimentos y bebidas que solo buscar el placer por el placer.
  • Los mal llamados moralismos dogmáticos: Algunas personas en diferentes ámbitos de la sociedad afirman que el término ‘abstinencia’ es obsoleto. La razón es que solo se empleaba para prohibir los gustos sexuales y los placeres en general. Para ellos hablar de abstinencia es un moralismo dogmático impuesto por la religión, en especial por la Iglesia católica, que prohíbe todo tipo de placer humanos. La gravedad del asunto radica en que para algunos de nosotros se trata de un tema risible, ridículo y vemos innecesario decir algo al respecto, tal vez pensemos: ‘que exageradas son estas personas’. Para muchos de nosotros parecerá un juego de niños o adolescentes que se creen dueños del mundo, pero no es así esto es muy profundo. Este tipo de afirmaciones generan un lenguaje nuevo, donde lo común se vuelve normal, ya que nuestro silencio se vuelve cómplice de una nueva forma de expresarnos. Estas criticas a la moral católica comienzan con una serie de eufemismos hasta que nos terminamos muriendo por inanición. Es decir cuando queremos reaccionar tal vez ya sea demasiado tarde y no podemos hacer nada porque dejamos de alimentar nuestra fe.
  • Los falsos alimentos: Lamentablemente, existen muchas empresas que fabrican productos alimenticios que en realidad no lo son y lo comercializan como comida. Por extraño que suene, el éxito de estos productos están en los sabores de los mismos y en las ofertas que se anuncian. Muchos de nosotros consumimos estos falsos alimentos porque su sabor despierta el placer de nuestro paladar, pero en realidad no nos alimentan. Lo más grave es que mucha de esta comida produce enfermedades mortales. Pensemos por ejemplo en el tipo de comida que consumimos, las bebidas refrescantes, los aparentes sanos cereales para el desayuno, los condimentos que utilizamos en la preparación de los alimentos para lograr que la comida tenga buen sabor, en fin... Pero más grave aun es cuando consumimos esta comida sintética solo por sentirnos llenos y placidos.
  • La comida vista como una moda: En los últimos tiempos la comida se ha convertido en una moda importante. Muchas personas consideran que es importante saber cocinar o conocer muchos tipos de restaurantes y comidas porque esto demuestra que su idoneidad como personas, pues en el común de la sociedad quien conoce el mundo gourmet es un ‘sabio’. Y peor aun los cocineros, los chef y los dueños de los restaurantes sabiendo esto, se aprovechan y compiten por la excelencia de los sabores para cobrar sumas exageradas de dinero, a quien desee probar sus preparaciones. En el fondo la problema está en quien brinda más servicios de placer —propio de la sociedad hedonista—, no en quien ofrece la alimentación necesaria para vivir. Todos los hombres necesitamos alimentarnos para vivir, y los alimentos están en la misma naturaleza, donde nadie puede sentirse el dueño de los mismos. Es por ello que debemos ser consientes que en los restaurantes no pagamos por la comida como tal, sino por el servicio de conseguir los alimentos, prepararlos y traerlos hasta nosotros. Comer no es una moda, es una necesidad.
  • La injusticia alimenticia: El desorden alimenticio de las personas hace que se produzca más injusticia social, porque existen millones de personas que mueren de hambre en el mundo. Quienes viven obsesionados con la comida generalmente no les importa que otros mueran por falta de alimentación. Sin ir más lejos pensemos en nosotros mismos, a veces renegamos porque comemos siempre lo mismo, ya que no podemos conseguir algo diferente por diversas circunstancias. Cuando lleguemos a esta situación nuevamente hagamos un alto en el camino, oremos a Dios pidiéndole perdón por lo desagradecidos que somos y sin miedo comprometámonos de por vida, para que de alguna forma una sola persona en el mundo no le falte el alimento necesario. Esto sería casi como apadrinar al que tiene hambre física por la injusticia social ¿te imaginas si cada persona en el mundo adoptara solo una persona para ayudarle a que se alimente bien? De esta forma si se podría hablar de restitución de la justicia, pues nadie moriría hambre.

Preguntémonos para nuestra reflexión: ¿En que aspecto de mi vida la virtud de la abstinencia me puede ayudar?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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