La virtud de la paciencia

Martes, 02 Octubre 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿De qué se trata esta virtud? Es la virtud que se encarga de ayudarnos a tolerar los males con un ánimo tranquilo, es decir sin ningún tipo de perturbaciones, para que no abandonemos por nuestro desanimo las acciones que nos llevan a bienes mayores.

¿Entonces es una virtud que nos hace soportar todos los males? No, el paciente sobrelleva los males para conseguir un bien. No se trata de soportar todo lo que nos afecta negativamente porque no hay solución; esto sería un acto de negligencia y no de virtud.

¿Cuál es la diferencia entre la virtud de la Paciencia y la de la Fortaleza? En primer lugar hay que decir que la Paciencia es una virtud auxiliar de la Fortaleza y esto las relaciona estrechamente. En segundo lugar mientras que la Paciencia se dedica a tolerar los males para conseguir el bien, la Fortaleza ayuda para que la persona sea cada vez más fuente ante las tentaciones que se le presentan en el camino, para conseguir el bien anhelado.

¿La Paciencia es una virtud humana? Tiene su origen a partir de la virtud de la Fortaleza humana, pero solo puede desarrollarse como tal con el auxilio de la gracia. Es decir la persona paciente necesita que la gracia divina le señale el bien anhelado, para que el hombre lo identifique como un fin. Además la gracia también nos ayuda para soportar los males de forma sobrenatural.

¿Cuál es la relación estrecha que tiene la Paciencia con la gracia divina? Se encuentra en la Longanimidad como Fruto del Espíritu Santo, pues ahí se manifiesta la victoria de la Paciencia. Para lograrlo la persona necesita llevar una vida de oración y de comunión filial con Dios. Recordemos que los Frutos del Espíritu Santo son una gracia que Dios permite vivir a las personas que cultivan y piden en la oración constante los Dones del Espíritu Santo. Dicho de una manera más sencilla, los Frutos del Espíritu Santo son el resultado de vivir en la gracia de Dios. Tal cual como las frutas que brotan de la tierra, no se puede obtener un fruto sino se cultiva la semilla y se cuida el proceso de crecimiento.

Ahora bien, la tradición de nuestra Iglesia nos enseña que los Frutos del Espíritu Santo son 12. Así lo afirma la Sagrada Escritura (Ga 5,22-23); y también lo enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC 1832) afirmando que ellos son “primicias de la gloria eterna”. Pues bien, uno de ellos es el Fruto de la Longanimidad, el cual consiste en el animo sobrenatural, que recibe la persona para tener mayor resistencia ente las dificultades que se oponen al bien que se desea conseguir, permitiéndonos mantener perseverantes ante las dificultades. Y se puede decir que este fruto es la victoria de la Paciencia, porque cuando se recibe la ayuda del Espíritu Santo por medio de la Longanimidad, la Paciencia queda envuelta bajo la gracia divina. La persona paciente y bendecida por la Longanimidad, no solo es capaz de sobrellevar cualquier dificultad, sino que se convierte en un maestro de vida espiritual ante las dificultades.

¿Qué santos en nuestra Iglesia son modelos de paciencia? Todos los santos son modelos de santidad, no hay ningún santo que no sea Paciente. Existen algunos que tal vez en esta virtud se destaquen más, pero para conseguir la gracia plena de Dios, la Paciencia es una virtud que nos la garantiza con seguridad.

¿Cuál es el vicio de la Paciencia? La impaciencia. Para la persona impaciente esperar es una tortura, es más el impaciente se puede considerar un ególatra, pues todo lo desea, lo quiere inmediatamente afirmándose él mismo como el centro de todo. De ahí que el impaciente sufra constantemente y cuando le corresponde esperar, aguanta y soporta sin ningún tipo de sentido, pues está tan ciego encerrado en sí mismo que no ve el bien que esta detrás de la espera.

¿Qué peligros atentan contra esta virtud hoy? Todos aquellos donde se encuentra involucrada la impaciencia. Sin embargo es de gran notoriedad la inmediatez en la que vivimos. Nos gustan las soluciones rápidas, somos seguidores de personas de frases cortas y profundas, sea cual sea nuestro trabajo queremos resultados pronto, las redes sociales nos motivan vivir públicamente segundo a segundo nuestra vida. Por eso cuando nos llega alguna enfermedad, calamidad o cualquier tipo de crisis, comúnmente nos enloquecemos, porque no somos pacientes, solo ‘aguantamos para ver que se puede hacer’, pero esto no es ser paciente, esto es aguantar para recobrar la esquizofrenia constante de la inmediatez.

Y para nuestra reflexión preguntémonos: ¿Soy una persona virtuosamente paciente o soy de los que prefieren aguantar y soportar?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Inicia sesión para enviar comentarios