La virtud de la docilidad

Miércoles, 07 Noviembre 2018 00:00 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué es la docilidad? Es la virtud que nos lleva a hacer lo que se nos manda o aconseja tranquilamente sin violentarnos, ni oponiendo resistencia.

¿Cuál es el alcance de esta virtud? La docilidad es una virtud auxiliar de la prudencia. Ella hace fácil la tarea de que se nos enseñe algo. Por ello el dócil esta dispuesto para aceptar las indicaciones que se le den, porque busca encaminarse hacia el bien.

¿De donde proviene la docilidad como virtud? La docilidad es hija de la prudencia y de la humildad, porque la actitud dócil es la que está abierta al aprendizaje a la corrección y al consejo. 

¿Qué ganamos siendo dóciles? Que se podamos conocer la verdad. Esto nos aliviará, nos facilitará y nos suavizará el obedecer y el dejarnos enseñar. 


¿Qué es lo difícil de ser dócil? Serlo ante los ojos de Dios. Pues esto consiste en hacer fácil que se nos enseñe lo que es bueno o malo según su Ley; y no lo que a nosotros nos parece.

¿Cuál son los vicios de la docilidad? La soberbia, el rechazo y la rebeldía de la autonomía. Pues indispone a la persona para ser enseñada y aconsejada. Pero peor aun impide que ella pueda escuchar. Aquí algunos ejemplos:

  • El paso de la verdad a la certeza: El origen de estos vicios radica en que ya nadie busca vivir en la verdad, sino en la seguridad. Por ello es ridículo y absurdo pensar que se puede seguir buscando la verdad, cuando lo mas fácil es adherirse a las certezas. Estas son demostrativas y ya es tan garantizadas. Es mas si se llegara a caer en el error de aferrarse a una certeza falsa, pues se cambia de certeza y el problema esta solucionado. En el fondo lo que hay que un afán de vivir en un legalismo. Se quiere legalizar todo, porque se cree que todo aquello que ampara la ley es bueno, digno y debe enseñarse para ser libre.
  • La falsa educación: Ahora se ha puesto en práctica la manía de enseñar cosas contrarias a la obra de Dios. Por ejemplo, se enseña que hay personas que nacieron en el cuerpo equivocado porque su “género” es distinto al “sexo biológico”. Estas ideologías neo-marxistas, solo pretenden imponer su ley sin escuchar a nadie. Es usual que este grupo de personas digan que están abiertas al diálogo, porque tienen pruebas científicas de lo que dicen. Pero en el fondo es un farsa porque no demuestran nada. Es más, si no se aceptan lo que proponen, se hacen las víctimas. Es decir estamos ante una falsa educación impuesta por personas que actúan como adolescentes rebeldes, porque no escuchan, imponen.
  • La libertad sin Dios: Muerta la verdad e impuesta la educación cualquier cosa es válida. La sociedad ya no tiene un código moral que le ayude a vivir en una ética coherente. Aquí ya no tienen sentido ni las virtudes ni los valores. La docilidad es un asunto de tontos. Nada esta prohibido y todo vale. De ahí que muchas personas vivan en el desespero y se suiciden o enloquezcan. Las cosas ya no tienen sentido, ni siquiera el placer sexual que en otras épocas fue tan dominante. Muchos viven su vida en apariencias; y otros tantos viven en soledades enfermizas. Así que para ellos hablarles de Dios o de docilidad, es regresarlos al origen del universo. Tristemente ellos dicen ser gente de avanzada, que han progresado y se han sacudido del pasado.
  • La destrucción del lenguaje: Esta es una consecuencia un tanto risible pero muy triste. Muchas lenguas se han visto deformadas en la gramática y en la sintaxis. Las ideologías socialistas y populistas quieren imponer un lenguaje que no discrimine. Un idioma libre de genero y de sexo. Este tipo de situaciones se han visto particularmente en el francés y en el español —aquí no vamos a dar ejemplos de esto, en internet hay cientos de ellos—. Lo cierto es que ya no solo se quiere modificar la corporalidad, la convivencia social, sino hasta la forma de comunicarnos. Es hora de preguntarnos seriamente: ¿cuál es el siguiente paso de la degradación? Las sociedades en donde hay imposición de una moral, muere la verdad y no tiene espacio la docilidad.

¿Por qué se dice que la Sagrada familia es ejemplo de docilidad? Porque Jesús fue dócil a la voluntad del Padre y de la enseñanza en el hogar de Nazaret. La Santísima Virgen fue dócil para aceptar su maternidad divina que no estaba en sus planes. Y San José fue dócil en escuchar a Dios para comprender que el niño es una obra del Espíritu Santo; y de esta forma salvarlo junto con su madre, al huir a Egipto.

¿Cómo aprender a ser dóciles? No se aprende, solo se pone en práctica esta virtud humana. Un ejercicio que ayuda mucho es buscar un sacerdote para realizar un plan espiritual con él. Se trata de que el sacerdote haga las veces de director espiritual y confesor para ayudarme a crecer en mi vida espiritual y en todos los ambientes. Esto no es una tarea romántica, esto es algo serio. Porque llegara el día en que el director como un juez me diga que hay cosas que están mal. Un director espiritual no dice lo que yo quiero oír, sino que me exige para crecer. El aceptar estas exigencia y el ponerlas en práctica solo se puede lograr porque se ejerce la virtud de la docilidad. El alcance de esta virtud la obtenemos en las obras de misericordia: “corregir al que yerra” y “enseñar al que no sabe”. Sin la docilidad es imposible llegar a la santidad.

Para nuestra reflexión final: ¿En que situaciones de mi vida no soy dócil?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

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