La virtud como el plan de vida perfecto

Miércoles, 26 Diciembre 2018 09:21 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿A qué se refiere la expresión ‘la virtud como el plan de vida perfecto’? Se refiere a la forma en que podemos ejercitar las virtudes como nuestra forma de vida para que todo lo que hagamos tenga perfección.

¿Cómo es posible que un plan que garantice la perfección? Solamente el trabajo honesto, diario y disciplinado en el ejercicio de las virtudes nos pueden llevar a una vida de perfección. En esto no hay duda.

¿Qué nos puede garantizar la perfección en las cosas que hacemos? Dios es la única persona que nos puede garantizar dicha perfección. Por más que tratemos de hacer las cosas bien y además nos salgan bien, nunca serán perfectas. Pero si lo que hacemos virtuosamente implica un espacio para dejar que Dios actúe en nuestra vida, entonces la perfección está garantizada.

¿Entonces este plan de vida es exclusivo para personas creyentes? Sí y no solo personas creyentes, también se necesitan que sean practicantes de lo que creen. Pero también hay que decir que este plan no excluye a nadie. Las personas no creyentes en Dios pueden hacerlo, pero ellos deben tener la certeza de que las cosas nunca les saldrán perfectas. Ellos solo pueden aspirar a que las cosas sean buenas.

¿Quiénes deben realizar un plan de vida de acuerdo con las virtudes? Toda persona que quiera vivir libremente en la verdad y alcanzar el sumo bien como perfección. Esto implica que quien practica las virtudes, sea una persona creyente en Dios, que vive lo que cree y lo celebra.

¿Para qué realizar un plan de vida? Para ser felices. No podemos andar por el mundo haciendo solo lo que nos gusta. Nuestra felicidad no depende de mejorar nuestros gustos sino que nuestros actos sean perfectos. Un plan de vida es un camino que marcamos para ir cumpliendo metas. Tal cual como la rutina que seguimos en un gimnasio para ejercitar el cuerpo. O también como seguimos las orientaciones alimenticias que nos da el medico para mejorar nuestra salud. En este caso, este plan de vida de la virtud tiene como fin nuestra propia felicidad.

¿Cómo funciona el plan de vida según las virtudes? Ejercitando todas las virtudes hasta convertirnos en maestros de ellas. Todas las virtudes se relacionan entre sí, por ello una buena forma de empezar este plan puede ser instruyéndonos en la virtud que más nos gusta. O tal vez en aquella en la que sabemos que somos buenos. Esto permitirá que nos informemos y nos formemos en otras virtudes. Y de esta forma el camino de nuestro plan va marcando una ruta progresiva. Algunos pueden tomar varias virtudes a la vez y formarse en ellas de manera integral. Por ejemplo, el que sabe que Dios le concedió la virtud de la fe, puede ejercer la virtud de la sabiduría, de la prudencia, de la sindéresis, de la fortaleza y de la templanza. Pues todas ellas están relacionadas entre sí, algunas son muy parecidas pero hay que saber marcar las diferencias.

¿Cuándo debe comenzar el plan de vida? Cuando la persona interesada quiera comenzarlo. Mi experiencia como pastor de almas, me ha llevado reflexionar que un lindo día para comenzarlo es durante el tiempo de Navidad. Puesto que quien ejercita las virtudes está dispuesto a llegar a Dios, quien ha nacido como niño para enseñarnos la perfección en el camino de las virtudes. No hay duda de que Cristo es el modelo perfecto de la virtud. A él es a quien seguimos y por eso somos virtuosos.

El fin de año es una época común para hacer nuevos propósitos de cambio para el año venidero. Esto no es un plan serio. Esto muchas veces son anhelos frustrados en donde dejamos ver nuestra falta de disciplina y de orden. En cambio, el plan de la virtud es un plan alegre, real, soñador y posible de realizar.

Yo los invito para que en esta época navideña y en el silencio de nuestro corazón le digamos al Niño Jesús en oración: ‘Yo te amo y necesito que estés conmigo para que me ayudes a ser una persona virtuosa. Te necesito para hacer todo perfecto. Por favor escúchame y ayúdame’. De esta forma damos comienzo a nuestro plan. No se trata de un compromiso psicológico que nos ayude a cambiar nuestra forma de ser. Se trata de poner de nuestra parte para dejar que Dios actúe en nuestra vida.

¿Hay que ser un experto en el tema de las virtudes para realizar este plan? No, este es un plan que puede realizar cualquier persona con uso de razón. No hay que ser experto en nada. Solo querer vivir las virtudes como camino de perfección.

¿Qué herramientas son necesarias para fortalecer este plan de vida? Realizar el camino de la virtud como plan de vida es una garantía de felicidad. Pero eso significa, esfuerzo, sacrificio, disciplina, orden, exigencia personal y una entrega total y convencida de lo que hacemos. Ahora bien, hay un sinnúmero de herramientas para este plan. 

  • La lectura: Quien desea sinceramente perfeccionarse en la virtud, debe comenzar por formarse en ella. Hay muchas lecturas que debe realizar en libros especializados, que son fáciles de leer y comprender. También existe muy buena información en internet al respecto. Pero hay que tener la disciplina y el coraje de hacerlo. Los libros están escritos, pero hay que leerlos.
  • Los especialistas: Para vivir las virtudes es necesario dejarnos acompañarnos de un maestro en la virtud. Solos no podemos es imposible. Hay personas que se consideran especialistas en este camino. Si conoces alguno es hora de visitarlo para decirle que te ayude a guiar en tu plan. Es necesario la compañía de un buen maestro a quien se le pueda consultar algo. O simplemente dejarse acompañar por él. Algunos especialistas pueden ser los sacerdotes y religiosos en general. Este es un buen punto para comenzar. Pero hay que decirles a ellos que queremos un acompañamiento serio y exigente. La dirección espiritual debe ser por una razón justificada y sin nada de mediocridades. Pues la misma Santa Teresa de Jesús, les exigió a sus confesores que fueran santos e instruidos.
  • Los grupos: Es necesario que estemos vinculados a un grupo que nos ayude a vivir mejor nuestra fe cristiana. Allí será un espacio bello para formarnos en las virtudes y para ayudar a otros a formarse en ellas. No tengamos miedo de pertenecer a un grupo de estos por sencillos que sea. Muchas veces podemos encontrar allí personas interesadas por vivir las virtudes. Es más, debemos saber que si perseveramos en nuestro plan, en un futuro podemos llegar a ser maestros de la virtud para orientar a otros.

¿Cómo se debe diseñar un plan de vida que vincule el trabajo con las virtudes? Se debe realizar por escrito. Es un documento personal al que debemos de cuidar muy bien porque allí marcamos todos nuestros progresos y falencias. Hay muchas maneras de realizarlo, por ejemplo puede ser un calendario donde marquemos las metas propuestas para leer; las personas con quien debemos hablar; las obligaciones de los grupos a los cuales pertenecemos. Pero sobre todo lo que debemos señalar son las exigencias que nos hacen los maestros en la fe y los progresos en la vida virtuosa. Ya sean sacerdotes o religiosos que nos acompañan en este camino. Recordemos que solos no podemos hacerlo. Necesitamos reconocernos como discípulos para llegar a ser maestros. Con seguridad estos —nuestros maestros— nos sabrán guiar mejor.

¿Cuáles son los aspectos de la vida que debemos incluir en nuestro plan? Todos los aspectos de nuestra vida. Algunos pueden ser: Los temas personales; la salud (física y mental); la vida familiar; nuestra vida afectiva; la sexualidad; la dimensión social; nuestros intereses formativos e intelectuales; la forma en que nos divertimos; todo lo que tiene que ver con nuestro trabajo; nuestra dimensión espiritual; y la relación con el mundo cristiano. Si conoces alguno más, por favor házmelo saber que yo estoy interesado en ello.

¿Cuáles son los peligros que atentan contra este plan de vida? Todos los que atentan contra las virtudes, es decir todos los vicios. No hace falta citarlos. Tal vez el mayor vicio sea el de la pereza, la cual sabemos justificar muy bien. Si no la vencemos nunca comenzaremos.

¿Cómo evaluar el progreso del plan de vida según las virtudes? Según el consejo de nuestro maestro guía o de nuestro asesor espiritual. Esto puede ser cada mes, cada semestre, varía mucho de las actividades concretas que estemos haciendo. Sin embargo lo que sugiero es que en cada época navideña tengamos la excusa perfecta para evaluar nuestro plan anual ante Dios. No permitamos que pasemos cada Noche Buena y Noche Vieja como una rutina más de la vida. La fiesta de la Navidad es una pedagogía linda de nuestra Iglesia para exigirnos año a año en la perfección cristiana. Esto nos enseña a vivir las virtudes delante de Dios para decirle la verdad siempre. Próximos a comenzar un nuevo año, hagamos vivas hoy más que nunca las palabras que Jesucristo le dirigió a la venerable monja carmelita francesa, Sor Margarita del Santísimo Sacramento: «Todo lo que quieras pedir pídemelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado».

Ahora sinceramente reflexionemos: ¿Cuáles son las tareas concretas que voy hacer para incluir a Dios en mi plan de vida para el año 2019? 

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

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