La relación entre las virtudes humanas y teologales

Miércoles, 09 Enero 2019 17:29 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Cuál es la relación entre las virtudes humanas y teologales? Que juntas orientan la persona hacia el bien supremo como perfección.

¿Existe una relación estrecha entre estos dos ámbitos de la virtud? Si, puesto que la persona para vivir teologalmente necesita ejercer activamente las virtudes humanas.

¿Quién es virtuoso humanamente accede a las virtudes teologales? No, puesto que no es una obligación vivir las virtudes teologales. Estas solo se pueden conseguir si Dios por medio se su Gracia nos concede vivirlas. Ahora bien, es necesario ser virtuoso humanamente para disponer nuestro ser completo para Dios. Es decir necesitamos ser hombres virtuosos para poder vivir a plenitud el regalo de las virtudes teologales.

¿Entonces Dios puede conceder las virtudes teologales sin necesidad de vivir las virtudes humanas? No, porque las vivencia de las virtudes humanas es un ejemplo evidente del buen manejo de nuestra libertad. Dios por ello al ver que somos personas responsables de nuestros actos, quiere unirnos más a él y por eso nos concede las virtudes sobrenaturales. En síntesis, las virtudes sobrenaturales sin las humanas carecen de auténtica perfección, pues la gracia supone la naturaleza. En este sentido, las virtudes humanas son fundamento de las sobrenaturales. 

¿Para qué sirven en la vida cotidiana estas dos clases de virtudes? Para vivir perfectamente y ser plenamente felices. Puesto que estos dos ámbitos de la virtud forman un solo organismo moral inseparable. El único fin de esta relación es que nos identifiquemos con Cristo. Las virtudes sobrenaturales y las humanas se exigen mutuamente para la perfección de la persona. De modo tal que las virtudes humanas no pueden ser perfectas sin las sobrenaturales. Por eso solo el cristiano es hombre en el sentido pleno del término. 

¿Es tan sólido este organismo moral del cristiano? Si, puesto que las virtudes humanas disponen para conocer y amar a Dios y a los demás. Mientras que las sobrenaturales potencian ese conocimiento y ese amor más allá de las fuerzas naturales de la inteligencia y la voluntad, asumiendo las virtudes humanas. Puestas son purificadas y elevadas al plano sobrenatural, de manera que todo el obrar del hombre, al mismo tiempo que se hace plenamente humano se hace también divino.

¿Es necesario que exista entonces una coherencia perfecta en este nuevo organismo moral? Si, se hace evidente no solo la coherencia sino el sentido pleno de unidad entre las virtudes cardinales y las sobrenaturales. La unión de las virtudes sobrenaturales y humanas significa que toda la vida del cristiano debe tener una profunda unidad. En todas las acciones busca el mismo fin, que es la gloria del Padre, tratando de identificarse con Cristo, con la gracia del Espíritu Santo; al mismo tiempo que se vive las virtudes humanas.

¿Esta propuesta moral es diferente de la moral que invita a vivir la Iglesia? No, esta propuesta no es diferente de la moral que promueve la Iglesia, por una sencilla razón: La vivencia plena del organismo de las virtudes es la propuesta moral de la Iglesia. Es decir las virtudes para el cristiano no son un accesorio para la vida. No es que adornen o no. Las virtudes son la moral de la Iglesia.

¿Cuáles son los enemigos de esta propuesta moral? Todos aquellos que promueven los vicios de las virtudes. La lista es extensa, puesto que desde la época de los primeros cristianos hasta nuestros días han aparecido una serie de temas que atentan contra la virtud. Tristemente el más común de nuestros tiempos es la vivencia del ‘legalismo moral’ que termina siendo un moralismo. Es decir solo hacemos lo que nos manda la ley. O nos preocupamos tanto por ser bueno que solo cumplimos lo que dice la ley. Pero una cosa muy distinta es vivir motivados por la obligación y el cumplimiento de la norma y otra muy distinta es vivir en libertad y con disciplina el amor de Dios.

Más triste aun es saber que muchos cristianos cuando se confiesan lo hacen de sus faltas para con la ley. Pero en verdad no se preocupan por llegar mas allá. La ley no cubre toda la vida moral de la persona. Por ejemplo ¿Existe alguna ley que nos haga actuar para evadir las estructuras de pecado social? ¿Cuál es la ley moral que regula el grado de indiferencia para con el otro? O peor a un ¿Cuál es la ley que me permite saber que tanto amo a Dios? o ¿solo son saber que lo amo es suficiente? Hay un cambio enorme y evidente entre la moral de la virtud y la moral de ley.

Y ahora reflexionemos: ¿Siempre me confieso de lo mismo procurando estar en regla con lo que establece la ley? Si contestamos afirmativamente a esta pregunta, te invito a que no juzgues la moral de nuestra bella Iglesia Católica sino la conoces. ¡Ánimo Cristo nos necesita como buenos cristianos que vivan la moral de la virtud! 

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

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