La Fe y moral cristiana

Miércoles, 30 Enero 2019 16:50 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué relación tienen la Fe y la moral cristiana? Tienen una relación muy intima y coherente. Puesto quela fe no es una moral, sino que es fundamentalmente una virtud sobrenatural que pone su acento en la persona de Jesús, quien nos conduce al misterio de Dios uno y trino.

¿Qué garantía tenemos de que es verdadera la relación entre la Fe y la moral de la Iglesia? La Sagrada Escritura es testigo y nos ofrece varios testimonios. Por ejemplo Jesús nos conduce al Padre (Mt 11,27; Lc 10,22). Jesús nos envía su Espíritu (Jn 16,7). Jesús vino a mostrarnos y a enseñarnos la forma de vivir (Hch 1,1). Por esta razón, el que cree en Jesús sigue sus pasos no como una obligación sino como una necesidad (1 Pe 2,21). De ahí que nosotros como sus seguidores deseamos caminar por la vía que él nos enseñó (Col 2,6).

¿Qué pasaría si separamos la Fe y la moral cristiana? Esto constituiría un error muy grave puesto que llevaríamos una doble vida. Por un lado diríamos que creemos en Jesucristo; y por el otro veríamos la moral cristiana como un conjunto de normas inertes que están puestas para cumplirse como una obligación, aunque ninguno de nosotros las entienda. He aquí el problema que algunos ven la vida moral como una imposición, por ello tristemente creen que la moral cristiana es el cumplimiento de moralismos. La vivencia del cristiano está tan unida al mensaje de Jesús, que no se puede vivir la Fe sin la moral.

¿Concretamente en qué ayuda la Fe a la moral cristiana? En dos grandes campos. El primero, la Fe ayuda a la conducta moral, puesto que permite descubrir con mayor precisión las exigencias éticas del Evangelio. Y segundo, la Fe da la fuerza necesaria, para cumplir esas exigencias éticas que demanda la Palabra de Dios.

Este asunto es tan importante que San Juan Pablo II se preocupó por enseñar la inseparabilidad entre la Fe y la vida moral. Puesto que a veces creemos que somos tan autónomos que vivimos cristianamente a nuestra manera sin que nadie nos controle. Lo triste de vivir así, es que nos formamos la imagen de un Dios que no nos juzga y que nos aplaude todo lo que hacemos sin importar si es algo bueno o malo. Pero más triste aun es encontrar sacerdotes que separan la Fe y la enseñanza moral de la Iglesia en sus homilías o cuando administran el sacramento de la confesión. Pues ellos hacen y enseñan normas contrarias al Evangelio, mostrándose como ‘teólogos de avanzada’ para sentirse y hacerse notar como verdaderos pastores. Sintéticamente así lo expreso San Juan Pablo II en su carta encíclica Veritatis Splendor: 

«Está también difundida la opinión que pone en duda el nexo intrínseco e indivisible entre fe y moral, como si sólo en relación con la fe se debieran decidir la pertenencia a la Iglesia y su unidad interna, mientras que se podría tolerar en el ámbito moral un pluralismo de opiniones y de comportamientos, dejados al juicio de la conciencia subjetiva individual o a la diversidad de condiciones sociales y culturales» (VS 4).

¿Qué debemos hacer los cristianos para no separar la Fe y la moral cristiana? Vivir coherentemente según los lineamientos del Evangelio y las exigencias de la Fe teologal. Puesto que esta virtud exige entenderla, custodiarla, aumentarla, defenderla y extenderla:

  • Entenderla:Pertenece a la naturaleza de la Fe saber y entender aquello que se cree. 
  • Custodiarla:El creyente debe guardar con esmero la Fe, dado que cuanto más fuerte, más frágil es.
  • Aumentarla: La Fe puede disminuir y aumentar, es capaz de crecer y de paralizarse. 
  • Defenderla: Jesús advierte a quienes no den testimonio de la Fe recibida, tampoco él les defenderá ante el Padre del cielo (Jn 5,36-47). 
  • Extenderla:La comunicación de la Fe deriva de su propia naturaleza, dado que la verdad debe ser anunciada. Y al mismo tiempo es un mandato de Jesús el comunicar el Evangelio (Mt 28,18-20; Mc 16,15-16). Estas dos razones conforman la naturaleza de la Fe como una realidad inseparable con la moral.

Y para nuestra reflexión: ¿Vivo las palabras de Jesús con Fe o considero que simplemente son frases bonitas que pertenecen al pasado histórico del cristianismo? 

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

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