La Fe y en la vida cotidiana

Miércoles, 06 Febrero 2019 22:20 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Cómo se puede vivir la Fe en la vida cotidiana? La Fe como virtud teologal se vive en actitud constante de oración y fidelidad a Dios. Esto implica que la exigencia es ardua pero no imposible.

¿Qué buscamos comúnmente los cristianos con la vivencia de Fe? Generalmente los cristianos nos interesamos por hacer que la vivencia de esta virtud sea fácil, práctica y efectiva. Pero he aquí mismo el problema. Puesto que la Fe no es una virtud fácil de conseguir ni de ejercer. Primero porque como hemos dicho en ocasiones anteriores solo es posible obtenerla como regalo de Dios. Y segundo porque quien tiene Fe tiene la fuerza sobrenatural para realizar las acciones cotidianas de una manera perfecta. No se trata de una ‘magia’ sino de la alegría de la santidad.

Respecto de que la Fe sea práctica no lo es. Pues si pensamos que dicha practicidad consiste en la aplicación de una ‘formula mágica’ a todos lo problemas que tenemos para solucionarlos. Quien tiene Fe recibe un Don divino ya hecho, pero tiene la obligación de perfeccionarlo con esfuerzo humano y con una vida activa sacramental, especialmente de la Eucaristía.

Y frente a las personas que piensan que la Fe es efectiva pues no lo es. Ya que muchos creen que esta virtud es como un ‘As bajo la manga’ que nos hace ganar siempre por encima de quienes no tienen Fe. Si esto fuera así entonces la Fe se emplearía como una trampa porque un ‘As bajo la manga’ es eso, una trampa que nos garantiza con certeza la victoria. Ahora bien, sabemos de la efectividad de la Fe porque proviene de Dios como un Don en auxilio nuestro, de ahí que la responsabilidad de emplearla sea para acercarnos más a Dios con la verdad y la coherencia de vida.

¿Cómo cuidar y alimentar la Fe en la vida cotidiana? Con la oración dirigida a Dios. Puesto que orar es un diálogo de amor con el creador, donde el tema de conversación es nuestra propia vida. De manera que no es un diálogo inerte. Dios sabe lo que hay en nuestro corazón desde antes de que se lo digamos. Por ello entre más cerca estemos de Dios, la Fe crece y trasforma nuestros espacios cotidianos. 

Sin embargo, una clave para cuidar la Fe es pedirle al Espíritu Santo —a través de la oración—, que nos auxilie con los Dones del entendimiento, ciencia y sabiduría. Puesto que por medio de estos ellos la Fe es perfeccionada:

  • Don de Entendimiento: El Espíritu Santo ilumina nos ilumina para que podamos penetrar profundamente los misterios de Dios a los que se ha adherido por la fe.
  • Don de Ciencia: Podemos captar con más perfección la relación que hay entre las realidades humanas y los planes de Dios.
  • Don de Sabiduría: Podemos puede juzgar con verdad las diversas situaciones y realidades con la luz del Espíritu Santo.

¿Cuál es la enseñanza más reciente de la Iglesia sobre la vivencia de la Fe en la vida cotidiana? Todas las homilías de los obispos, presbíteros y diáconos están encaminadas para que vivamos la Fe a través de las enseñanzas del Evangelio en nuestra vida. Además la voz de la Iglesia en palabras del Papa Francisco se ha expresado oficialmente en la carta sobre la Fe Lumen Fidei, la cual fue su primera encíclica. Allí el Papa —en medio de la riqueza de este texto— nos enseña que la clave de la vida cristiana es armonizar la Fe con la verdad, el amor, la esperanza y la razón:

  • Fe y verdad: «Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aun más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos» LF 25.
  • Fe y amor: «Sin amor, la verdad se vuelve fría, impersonal, opresiva para la vida concreta de la persona. La verdad que buscamos, la que da sentido a nuestros pasos, nos ilumina cuando el amor nos toca. Quien ama comprende que el amor es experiencia de verdad» LF 27.
  • Fe y Esperanza: «La fe va de la mano de la esperanza porque, aunque nuestra morada terrenal se destruye, tenemos una mansión eterna, que Dios ha inaugurado ya en Cristo, en su cuerpo» LF 57.
  • Fe y Razón: «La fe despierta el sentido crítico, en cuanto que no permite que la investigación se conforme con sus fórmulas y la ayuda a darse cuenta de que la naturaleza no se reduce a ellas» LF 34.

Ahora reflexionemos: ¿Cuál es el testimonio más lindo que tienes sobre la vivencia de la Fe en tu vida diaria? Recuérdalo y no te canses de contarlo. 

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

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