El crecimiento en la Fe

Jueves, 14 Febrero 2019 17:47 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Es necesario crecer en la Fe? Claro que si, puesto que la Fe se nos ha sido dada para vivirla y profundizarla. Todo esto para vincularnos más a Dios, puesto quien crece en la Fe se da cuenta de que sin Dios la vida no tiene sentido.

¿Cómo es posible que la Fe crezca si es una virtud infusa? Efectivamente la Fe se nos ha dado gracias al querer de Dios. Pero debemos saber que es una virtud performativa no formativa. Es decir, una de las cualidades de la Fe es que puede ser moldeada para perfeccionarla o para abandonarla. No se trata de una virtud ya hecha que solo necesite ejercerse y ya. La Fe al igual que las demás virtudes no funcionan como un ‘automatismo’. Vale recordar que las virtudes humanas como las teologales, son cualidades que perfeccionan a la persona. Por ello la Fe y ninguna virtud puede ser vivida como una costumbre. Ahora bien, ya que la Fe es moldeable —por decirlo de alguna manera—, ella crece gracias al ejercicio de las demás virtudes que practicamos, como también al esfuerzo humano por ejercerlas.

¿Qué debemos hacer para que crezca la Fe? Vivirla, fórmanos en ella y vincularla integralmente con las demás virtudes. Es importante que hagamos toda esta dinámica para que nuestra Fe aumente. Recordemos que la Fe teologal es una forma de conocimiento y luz que ilumina nuestra razón. De manera que ella crece como aquella persona que se preocupa por su salud, entonces va al medico, toma las medicinas, se alimenta bien, hace ejercicio e integra todo esto en un plan de vida; ya que quien se preocupa por su salud corporal lo hace con agrado y no como una dieta o rutina que le tortura.

Es hora ya de preocuparnos porque nuestra Fe crezca. Alimentémosla, vivámosla, ejercitémosla. Y sobre todo pidámosla a Dios siempre porque ella aunque se adapta a nuestra naturaleza no es humana. ¿Qué estamos esperando para comenzar a crecer espiritualmente en la Fe? No podemos se tan cobardes y negligentes esperando que la enfermedad o la muerte nos acompañen para comenzar a preguntarnos sobre el crecimiento en la Fe.

¿Cómo alimentar la Fe? Como existen muchas maneras de hacerlo y dependen de cada caso en concreto, el mejor recurso es solicitar el acompañamiento de un asesor espiritual. Ojalá sea un sacerdote para que nos pueda acoger en el sacramento de la penitencia cuando sea necesario.

Sin embargo es oportuno escuchar la voz del Papa Francisco, que nos anima a cuidar y alimentar la Fe bajo cuatro aspectos fundamentales: Confesar la Fe públicamente, la vivencia de los sacramentos, reflejar nuestra vida en el Decálogo —los diez mandamientos de la ley de Dios— y en la práctica de la oración del Padre Nuestro. Estos elementos son tomados de la carta encíclica Lumen Fidei:

  • La confesión de la Fe: «No es asentir a un conjunto de verdades abstractas. La confesión de Fe, pone toda la vida en camino hacia la comunión plena con el Dios vivo» LF 45.
  • Los sacramentos: «En la celebración de los sacramentos, la Iglesia transmite su memoria, en particular mediante la profesión de Fe» (LF 45).
  • El Decálogo: «No es un conjunto de preceptos negativos, sino indicaciones concretas para salir del desierto del “yo” autorreferencial, cerrado en sí mismo, y entrar en diálogo con Dios» LF 46.
  • La oración: «A partir de la oración del Padre Nuestro, el cristiano aprende a compartir la misma experiencia espiritual de Cristo y comienza a ver con los ojos de Cristo» LF 46.

Es oportuno decir que estos criterios que el Papa Francisco propuso, no son un análisis de su encíclica, sino que en verdad se refiere a ellos como los cuatro tesoros de la catequesis cristiana: «He tocado así los cuatro elementos que contienen el tesoro de memoria que la Iglesia transmite: la confesión de fe, la celebración de los sacramentos, el camino del decálogo, la oración. La catequesis de la Iglesia se ha organizado en torno a ellos, incluido el Catecismo de la Iglesia Católica» LF 46.

¿Qué seguridad podemos encontrar en estos cuatro elementos para crecer en la Fe? Seguridades ninguna, la única seguridad en quien tenemos los cristianos es en Jesucristo y en toda la obra del Padre que se actualiza con la fuerza del Espíritu Santo en la Iglesia. De manera que la seguridad puesta en Dios es visible mediante la verdad de las cosas. Solo quien se atreve a vivir la verdad acompañada de la Fe encuentra su mejor arma para ser feliz en Dios. Puesto que no solo vivimos de la Fe ya que necesitamos la razón para conocer el mundo a través de la verdad que hallamos en las cosas diarias. Así nos lo recordó el mismo Papa Francisco: «El hombre tiene necesidad de conocimiento, tiene necesidad de verdad, porque sin ella no puede subsistir, no va adelante. La fe, sin verdad, no salva, no da seguridad a nuestros pasos. Se queda en una bella fábula, proyección de nuestros deseos de felicidad, algo que nos satisface únicamente en la medida en que queramos hacernos una ilusión» LF 24.

Ahora reflexionemos: ¿Cuál es la mejor estrategia que empleas en tu vida diaria para crecer en la Fe? 

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

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