La Esperanza y la moral cristiana

Miércoles, 27 Febrero 2019 17:15 Escrito por 

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Cuál es la relación ente la Esperanza y la moral cristiana? Qué la Esperanza —entendida como virtud sobrenatural—, tiene implicaciones trascendentales en la vida cotidiana del cristiano. Puesto que nuestros actos van dirigidos con anhelo de felicidad que solo serán saciados si nos mantenemos en la verdad del Evangelio. Es decir, la moral cristiana no es la moral del cumplimiento de la ley, sino la que lleva a la felicidad del amor que perfecciona la ley.

¿Por qué es importante relacionar la Esperanza con la moral cristiana? Porque no es cualquier tipo de Esperanza la que vivimos. Se trata de una virtud concedida por el mismo Dios. Por tanto no es un anhelo pasajero o un alivio de conciencia ante nuestras frustraciones; y tampoco se trata de una ideología cristiana. La Esperanza en la vida moral tiene implicaciones trascendentales, así lo explicó el Papa Benedicto XVI en su encíclica Spe Salvi: «La esperanza cristiana es distinta a todas las otras porque ofrece la unión con Dios a través de Jesucristo» SpS 31. De ahí que el Papa explicó que la Esperanza debe ser: cristocéntrica, comunitaria, garantía de salvación y medio de purificación (cf. SpS 47-48): 

  • Cristocentrica: La Esperanza es el centro del cristiano, que es más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo.
  • Comunitaria: Todos los aspectos de la fe cristiana, incluida la Esperanza, son compartidos con los demás creyentes mediante nuestra comunión con Cristo Jesús.
  • Garantía de Salvación: Consiste en el conocimiento de Dios, en el descubrimiento de su corazón de Padre bueno y misericordioso. Esta Esperanza es nuestra salvación.
  • Purificación: El Purgatorio es un aspecto de la Esperanza cristiana. Conlleva la promesa de que quienes mueren en amistad con Dios,  pero aún así sufren las consecuencias del pecado, no permanecerán en ese estado eternamente, el cual les incapacitaría para lograr la unión final con Dios.

¿Entonces hay que pedirle a Dios que nos otorgue la virtud de la Esperanza, puesto que con ella garantizamos la salvación? Si, pero no podemos pensar que la salvación es un aspecto personal. La Esperanza no opera como si fuera una dieta, es decir no vale solo el esfuerzo personal sin importar lo que pase con los demás. El mismo Papa Benedicto XVI nos lo recordó: «Como cristianos, nunca deberíamos preguntarnos solamente: ¿Cómo puedo salvarme yo mismo? Deberíamos preguntarnos también: ¿Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza? Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal» SpS 48.

¿Cuál es el fundamento de la esperanza sobrenatural? Cristo. En ningún otro hay salvación, pues ningún otro nombre hay bajo el cielo dado a los hombres por el que podamos salvarnos (cf. Hch 4, 12; Hb 6, 19-20). Por ello la Esperanza posee un ámbito de certeza, de filiación, sentido de Iglesia y de comunidad.

  • La certeza cristiana: Se fundamenta en la fidelidad de Dios. Sin embargo, en cuanto supone la cooperación humana, la Esperanza incluye incertidumbre y temor. 
  • La filiación: Porque la filiación divina, es un don que Cristo ha ganado para el hombre y además está orientada a que el cristiano viva en plenitud como hijo de Dios.
  • El sentido de Iglesia: La contemporaneidad de Cristo respecto al hombre de cada época se realiza en el cuerpo vivo de la Iglesia.
  • El sentido de comunidad: La Esperanza cristiana no es solo personal, sino también comunitaria porque implica la dimensión social de la vivencia de la Fe.

¿Cómo es posible vivir la Esperanza teologal con sentido humano? De muchas maneras, pero el factor común radica en la vivencia de la virtudes humanas que se abren a las teologales. No existe otro camino sino el encuentro de las virtudes; es decir, el encuentro entre el esfuerzo personal y el don sobrenatural. Ahora bien, una virtud humana que nos ayuda a comprender la Esperanza en la Fortaleza.

¿Cuál es la relación entre la Esperanza y la Fortaleza? En que la Esperanza no solo garantiza la certeza de salvación, sino que le concede a la persona mantenerse en la Fortaleza de manera firme en medio de las dificultades para alcanzarla. Y en ello Cristo es el mejor modelo, puesto que demostró en grado supremo la Fortaleza en el martirio, en el sacrificio de la cruz, confirmando en su propia carne lo que había aconsejado a sus discípulos: «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno» (Mt 10, 28). Aquí radica la importancia de comprender a Cristo como hombre, fiel al Padre y referente para nosotros:

  • Cristo hombre: A lo largo de su vida en la tierra, asumió y experimentó la debilidad humana, que se manifestó de modo especial durante su oración en Getsemaní (cf. Mt 26, 38).
  • Cristo fiel: Se mantuvo firme en el cumplimiento de la voluntad del Padre y se identificó con ella.
  • Cristo referente: El discípulo de Cristo, sabe que ha de seguir a su Maestro llevando la cruz. Por ello no le bastan las fuerzas humanas para alcanzar la meta a la que está destinado. Se necesita de la Esperanza sobrenatural. 

¿Cuál es la forma mas palpable de comprender la Esperanza y la Fortaleza? Existen muchos ejemplos en la vida cotidiana. Por ejemplo el esfuerzo y educación de nuestros padres para educarnos en la Fe. También existen otros ejemplos como los cristianos que viven en ambientes ‘anticristianos’ haciéndoles incluso dudar de la salvación. Otros por ejemplo a pesar de las dificultades cotidianas, se mantienen firmes en la Fe para no pecar así sea venialmente. Esto último puede Parecer ridículo y cursi para muchos, pero allí es donde en verdad la Esperanza y la Fortaleza se necesitan. En la vida cotidiana no basta con el esfuerzo humano para no pecar en las cosas simples, necesitamos del auxilio divino para lograrlo. Por ello podríamos decir que es la vida cristiana diaria, donde comprendemos que ‘la esperanza y la fortaleza se besan’.

¿Existe alguna consecuencia extrema por vivir la Fe por medio de la Esperanza y la Fortaleza? Efectivamente, la consecuencia más extrema es ser feliz. De ahí que no tengamos miedo a la muerte; y mucho menos en dar la vida por Cristo mismo si fuera necesario. Ya que en la sangre de los mártires se evidencia el testimonio del amor coherente y filial a Dios, por medio de la vivencia de la Esperanza y de la Fortaleza. Dicho en otras palabras más profundas, la Fortaleza en el martirio no consiste en el hecho de recibir la muerte, sino en recibirla por conservar un bien más importante.

Ahora reflexionemos con el corazón: ¿Vivimos nuestra Fe con Esperanza y Fortaleza a pesar de cualquier dificultad por simple que sea? Si la respuesta es negativa ¿Qué estamos esperando para cambiar de manera constante y coherente la moral cristiana que vivimos? O… ¿Será qué estamos en una ‘zona confort’ donde vivimos la Fe solo a ratos y no necesitamos de la Esperanza y de la Fortaleza?

¡Que todo lo que hagamos hoy y siempre, sea para el honor la gloria y la alabanza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo!

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