fr. Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

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Las virtudes camino de perfección

Martes, 27 Marzo 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿La virtud es una costumbre? No, porque la costumbre es una inclinación a obrar siempre de una manera determinada. Se adquiere por la repetición de las mismas acciones y produce después esta misma repetición, pero con una firmeza y una estabilidad propias. Además la costumbre se caracteriza por lo siguiente:

  • La costumbre es una disposición firme y estable: No podemos librarnos de una costumbre así por las buenas, se ha convertido en una segunda naturaleza, en una inclinación constante a obrar siempre de manera determinada.
  • La costumbre dispensa de prestar atención a lo que se hace: Se obedece sin esfuerzo a la costumbre, es una cuesta abajo que sólo hace falta seguirla.
  • La costumbre hace obrar con cierta alegría: Se experimenta dificultad en resistir a la inclinación que da la costumbre, se siente alegría obedeciéndola y nos sentimos contrariados, cuando no se la puede seguir y contentos de conformarnos a ella.

¿Cuál es la diferencia esencial de la virtud frente a la costumbre? En que la virtud es una cualidad activa que dispone al hombre en el plano moral a dar lo mejor de él, para hacer siempre el bien conforme a la verdad y la libertad. Y la costumbre no es una acción moral, porque se actúa con automatismo sin ser conscientes de lo que se hace. Por ello las cosas rutinarias nos aburren y no disfrutamos de la vida por difícil que sea. Ahora bien, la virtud posee dos características que se diferencian notablemente de la costumbre:

  • Acciones morales perfectas: Las virtudes son las acciones morales más perfectas y más altas en valor humano.
  • Perfección humana: La virtud permite al hombre hacer una obra moral perfecta y le hace perfecto a él mismo.

¿Para que necesitamos la perfección si sólo Dios es perfecto? Para vivir según el plan que Dios nos ofrece. Es cierto que Dios es el único perfecto y los hombres somos perfectibles. Pero gracias a las virtudes humanas nos damos cuenta que necesitamos de Dios. Y él sale a nuestro encuentro con las virtudes teologales, con los dones y frutos del Espíritu Santo perfeccionando nuestros actos.

¿Cuál es el plan de Dios para nosotros? Ser perfectos como él por mandato explicito de Jesús: «Sean perfectos como es perfecto el Padre celestial» Mt 5,38-48. Además fue el mismo Jesucristo, quien vino a traernos esta gran noticia salvándonos y perdonándonos del pecado, constituyendo la Iglesia y los sacramentos, hasta dar la vida misma por nosotros. Por ello las virtudes son un camino de perfección que nacen en la libertad humana y nos unen al querer de Dios.

En esta Semana Santa preguntémonos: ¿Qué costumbres debemos erradicar para vivir la alegría del Evangelio desde las virtudes como camino de perfección?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

La virtud de la sabiduría

Martes, 20 Marzo 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿En qué consiste la virtud de la sabiduría? Su nombre proviene del griego Sophía y del latín Sapientia. Y como virtud es la encargada de perfeccionar a la razón, para que el hombre conozca y contemple la verdad, sobre el sentido de las cosas en el mundo. De esta forma sabemos cual es el fin de todo lo que hay en la naturaleza y conociendo esto podemos vivir mejor.

¿Es inútil la virtud de la sabiduría porque ya todo está dicho no hay nada nuevo? No es inútil, porque cada persona es irrepetible en el mundo. Además cada uno de nosotros está en la obligación de conocer la verdad sobre el sentido de las cosas. Nosotros como seres humanos vivimos con sed natural para conocer la verdad sobre el mundo; sed insaciable que la sabiduría no calma, pero sí la direcciona hacia la verdadera bebida que nos sacia la sed. Dios.

¿Qué tiene que ver Dios con la virtud humana de la sabiduría? Todo, puesto que gracias al esfuerzo humano por conocer el sentido de las cosas, adquirimos la virtud de la sabiduría que nos lleva a preguntarnos: ¿quién ha hecho todo esto? ¿por qué hay plantas o animales que aparentemente son inútiles? O también en ocasiones preguntamos: ¿existe algo que no sea perfecto en la naturaleza? Por tanto gracias a esta virtud la persona se cuestiona sobre la existencia de Dios porque descubre que es él creador de todo cuanto existe.

¿La sabiduría es una virtud exclusiva de los creyentes en Dios? No, es más, no se necesita creer en Dios para tener esta virtud porque es humana. Pero si se tiene esta virtud y se ejerce con honestidad, el hombre llega a descubrir a Dios como autor y sentido real de todo el universo. Pues gracias a la sabiduría el hombre tiene la capacidad de hacerse las preguntas de tipo existencial por Dios: ¿Existe Dios? ¿Es necesario creer en Dios? ¿Qué Dios exista quiere decir que él sabe que yo también existo?

¿La sabiduría hace que las personas crean en Dios? No, se necesitan otras virtudes para que el hombre crea en Dios como la fe, la esperanza, la caridad, la religión y otras más. Pero lo que hace la sabiduría concretamente es llevarnos hasta Dios para descubrir que él existe como autor del universo. Otra cosa muy distinta, es que entendamos que Dios es alguien en quien debemos creer; y en esto último la sabiduría no capacita a la persona.

¿Qué importancia tiene preguntarnos sobre la existencia de Dios? Toda importancia, puesto que gracias a la sabiduría relacionamos a Dios, con la verdad de las cosas y los problemas de la vida más profundos que pueda tener una persona. Es más, al descubrir a Dios como origen de todo, reconocemos que somos superiores a todas las criaturas de la naturaleza y podemos gobernarlas a nuestro antojo. Pero es aquí precisamente donde nacen otras preguntas reflexivas: ¿Sí Dios es el origen de todo, entonces yo como persona soy un administrador de lo que él ha creado? ¿Sí yo también soy creación de Dios a través de mis padres, mis problemas son sus problemas? ¿A Dios le importará los problemas más complejos de mi vida? ¿Para qué nos creó Dios si no le importamos entonces?

¿Qué problemas puede traer el vivir sin la sabiduría? Muchos, se viviría de forma desordenada. Concretamente el hombre buscaría cosas placenteras a todo nivel, porque le sería más satisfactorio eso, que ponerse a pensar en el sentido real de las cosas. Esto por obvio que suene no se hace hoy. Ya que las personas en su mayoría, prefieren estar distraídas para no pensar en lo que sí es importante, pues consideran que sí lo hacen, caerían en la depresión y en la desesperación, porque no saben como salir de esos estados. Al parecer no solo han perdido el sentido de la vida que lo brinda la virtud de la sabiduría, sino el uso del entendimiento y de la ciencia moral.

Preguntémonos hoy: ¿Cómo podemos demostrárnos a nosotros mismos que yo le importo a Dios?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador! 

La virtud de la ciencia moral

Martes, 13 Marzo 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿En qué consiste la virtud de la ciencia moral? Es una virtud intelectual que ayuda a perfeccionar la inteligencia, conociendo las cosas de mundo a partir de situaciones concretas. Es decir, es un saber sobre la maldad o bondad de las acciones de la persona, que busca regular la forma de actuar.

¿Por qué se llama «ciencia moral»? El nombre técnico en griego es episteme y en latín scientia. Pero en general se conoce con el nombre de ciencia, porque esta virtud funciona como una reflexión que busca el bien a partir de la experiencia de las situaciones diarias. Y es moral porque dicha experiencia o saber reflexivo establece normas de vida de manera general para aplicarla en situaciones concretas. Por tanto aquí se encuentra la raíz de los principios morales del ser humano.

¿Entonces se puede decir que la ciencia moral es igual que la experiencia humana? No, la ciencia moral es una virtud y como tal siempre es perfecta, busca que lo reflexionado a partir de la vida diaria sea para buscar siempre el bien y evitar el mal. Para esto la ciencia moral se sirve de otras virtudes como lo son el entendimiento y la sindéresis —que la explicaremos próximamente—. Mientras que la experiencia humana se puede equivocar, porque la razón  juzga las situaciones de la vida diaria según como la persona las viva, no siempre su juicio está basado en al búsqueda del bien sobre el mal, a veces puede ser prioritario el gusto, la conveniencia y otros intereses.

¿Pero la virtud de la ciencia nunca coincide con el juicio que se hace sobre las experiencias de la vida? Sí, muchas veces la valoración moral es la misma y ello es muestra que se procura a conciencia buscar el bien como realización máxima de felicidad. La persona sabe que comienza a crecer en la virtud de la ciencia moral, cuando establece normas para ella misma, que van más allá del gusto, de las conveniencias y los demás intereses.

¿Pero si no se tiene esta virtud que pasaría? Que no podríamos valorar moralmente las situaciones diarias y tampoco creceríamos como personas, puesto que no veríamos la diferencia entre el bien del mal. Y como resultado no tendrímos principios morales de vida. Cualquier cosa que el mundo nos presente como bueno lo creeríamos. Esto es lo que pasa con algunas leyes que garantizan derechos absurdos, que contradicen el orden natural de las cosas. Por tanto se enseñan en las instituciones educativas leyes que no se pueden establecer moralmente como principios que protejan el bien, sino que permiten que se actúe según el gusto y las preferencias; como si estas fueran las rectoras del bien moral.

¿Por qué las experiencias de la vida no son un camino para conocer la verdad? Porque como lo dice el adagio popular: «Cada cual habla de la feria según le va en ella». Es decir la razón muchas veces juzga según los criterios de gusto y afinidad, pero estos no son criterios de vida. Lo peligroso y común, es que muchas personas enseñan que de sebe educar a los hijos según las experiencias vividas ¿y si la experiencia que se tiene, es que se progresa cometiendo actos ilícitos? O ¿qué pasaría con aquellos que ya se acostumbraron a ver que delinquir es normal en algunas profesiones o estados de vida? Recordemos que la búsqueda de la verdad no depende del punto de vista de cada quien, ni de consensos y muchos menos afirmando que hay muchas verdades sobre una misma cosa. La búsqueda de la verdad es necesaria hacerla conociendo el mundo en cada instante, donde la razón y la voluntad ayudada de las virtudes desea el sumo bien que es Dios a través de la libertad.

Preguntémonos hoy: ¿Nuestros principios y valores morales dependen de cómo nos ha ido en el camino de la vida?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

La virtud del entendimiento

Martes, 06 Marzo 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿El entendimiento es una virtud? Sí, esta virtud es también llamada hábito de las primeras verdades especulativas o teóricas. Y es virtud porque todos los hombres nacemos con la capacidad natural de razonar, pero no todos la usamos para buscar el bien. Es decir el entendimiento es virtud cuando va direccionado a la verdad.

¿Pero si el entendimiento se usa para hacer el mal no es una virtud? No, la virtud es una cualidad de la persona que se adquiere mediante el esfuerzo personal, realizando actos buenos con libertad y constancia. Si se hace el mal a partir de la capacidad de razonar, esto no es una virtud sino un vicio. De esta forma la malicia y la curiosidad son algunos de los vicios que se oponen a la virtud del entendimiento.

¿Por qué es importante la virtud del entendimiento? Porque gracias a ella perfeccionamos la razón, pues conocemos la verdad sobre la realidad evidente por sí misma. Dicho en otras palabras, por el entendimiento conocemos las cosas como son, puesto que no nos gusta que nos mientan y tampoco nos conformamos sin saber a cabalidad las cosas que nos afectan.

¿Entonces es necesario conocer la verdad? Sí, porque conociendo la verdad sabemos como son las cosas. Por eso a partir de ello vivimos y enseñamos lo que conocemos. Llegar a la verdad sobre algo o alguien, solo es posible a través de la virtud del entendimiento y de otras virtudes que nos ofrece la certeza de que es así.

¿Cuáles son los problemas actuales para conocer la verdad? Son innumerables, pero todos ellos son causa de los vicios opuestos a muchas virtudes. Algunos de los problemas actuales son:

  • El relativismo: Donde la verdad no es necesaria, aquí se presenta la ley del todo vale. Lo más grave es que las cosas dependen del punto de vista de cada quien, no de cómo son en realidad.
  • La certeza sin verdad: Muchos viven en la certeza sin la verdad por extraño que esto suene. Aquí lo importante es tener seguridades sin miedo a equivocarse, tener certeza. Tal vez la razón de quienes viven así es porque sufren de: pereza para pensar; pues consideran que otros pueden conocer por ellos.
  • El utilitarismo: Esta doctrina promueve la felicidad a partir de las cosas. Entre más cosas se tengan mas feliz se es. Pero lo fundamental es que las cosas y las personas deben ser útiles para beneficio de quien las usa, de lo contrario hay que desecharlas.
  • El deontologísmo: Es la verdad por consenso. Aquí todos se ponen de acuerdo de que es lo verdadero y a partir de ello se legisla el mundo.
  • El cientificismo: Solo es verdad lo que puede demostrarse en un laboratorio.

Preguntémonos hoy: ¿Para mi es importante buscar la verdad, o me conformo con las opciones que el mundo ofrece porque ya todo está dicho?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Las virtudes teóricas o especulativas

Martes, 27 Febrero 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué son las virtudes teóricas? Son las virtudes que nos garantizan la búsqueda y conocimiento de la verdad. Además las virtudes teóricas son el primer grupo de los dos en que se dividen las virtudes intelectuales. Son llamadas también virtudes especulativas de la razón teórica. Estas virtudes tiene como finalidad conocer y organizar lo aprendido del mundo para poder conseguir el bien deseado.

¿Cuantas y cuáles son las virtudes teóricas? Son tres virtudes principales de las cuales dependen muchas otras que sin ser teóricas, se integran y proporcionan una vida moral adecuada. Dichas virtudes son: El intelecto, la ciencia moral y la sabiduría.

¿Si son comunes a todos los hombres por qué son virtudes? Efectivamente son virtudes comunes a todos los hombres. Pero no de una forma innata porque entonces no serían virtudes. Las personas nacemos con la capacidad de crecer en las virtudes que nos llevan a perfeccionarnos como personas ya que ellas se convierten en cualidades que nos dan una identidad de seres humanos buenos; y si buscamos las virtudes teologales buscaremos ser santos para ser perfectos.

¿En que nos ayuda concretamente las virtudes teóricas? A conocer la verdad de las cosas. puesto que el intelecto se convierte en virtud cuando organizamos el conocimiento del mundo. La ciencia moral, es una reflexión de nuestros actos que junto con el intelecto crea normas de vida para permanecer el bien. Y la sabiduría, es la virtud que nos lleva a contemplar las cosas en una misma naturaleza y perfección, es decir que a partir del conocimiento del mundo la sabiduría como virtud nos lleva a Dios.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador! 

Las virtudes intelectuales

Martes, 20 Febrero 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué son las virtudes intelectuales? Son cualidades propias del hombre, que a partir de su naturaleza y esfuerzo personal, permiten que la persona conozca la verdad de las cosas. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo y la necesidad de conocer la verdad. Por eso el hombre descubre la necesidad de buscarla siempre y no conformarse con nada. De esta manera las virtudes intelectuales conducen al hombre no solo a buscar la verdad temporal, sino a Dios como verdad absoluta. Y una vez conocida, el hombre debe vivir de acuerdo con ella y comunicarla a los demás.

¿Cuáles y cuantas son las virtudes intelectuales? Son seis, clasificadas en dos grupos. El primero se trata sobre las virtudes intelectuales teóricas; es decir la razón tiene por fin conocer la verdad sobre el ser. Y el segundo grupo pertenece a las virtudes intelectuales prácticas; donde la razón dirige la acción humana según la verdad sobre el bien. En síntesis, las teóricas ayudan a aprehender lo real como verdadero; las prácticas lo real como bueno. Su contenido es el siguiente:

Virtudes intelectuales teóricas:

  1. Virtud del intelecto.
  2. Virtud de la sabiduría.
  3. Virtud de la ciencia moral.

Virtudes intelectuales prácticas:

  1. Virtud de la sindéresis.
  2. Virtud de la prudencia
  3. Virtud del arte o técnica.

¿Es necesario buscar la verdad para poder vivir? Si, porque es una tendencia natural que hay en el hombre, esto se refleja en que no nos gusta que nos mientan y mucho menos conformarnos sin saber lo que realmente pasa, en el mundo, con las personas que amamos y no nosotros mismos. Es por eso que la actividad intelectual de la persona que busca la verdad, generando en ella las virtudes intelectuales. Es así que la adquisición de conocimientos verdaderos capacita para alcanzar otros más profundos o difíciles de comprender, por esa razón es necesaria la verdad para vivir y ser feliz.

¿Cómo una virtud que es intelectual me perfecciona moralmente? Hay que tener presente lo siguiente: El hecho de que adquiramos conocimientos nuevos, no hacen moralmente bueno al hombre, puesto que estos pueden emplearse para el bien o para el mal. Sin embargo, este conocimiento puede perfeccionar moralmente a la persona, si se usa para el bien; y así se convierte en el camino para conocer y amar más a Dios.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Las virtudes humanas

Martes, 13 Febrero 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Existen virtudes que sean propiamente humanas? Si, Son las que se adquieren mediante el esfuerzo personal, realizando actos buenos con libertad y constancia. También llamadas adquiridas. El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña: «Las virtudes humanas son actitudes firmes, disposiciones estables, perfecciones habituales del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe. Proporcionan facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente buena. El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien» CEC 1804.

¿Cuáles son las virtudes humanas? Son las virtudes intelectuales y las cardinales. Las primeras son fruto de nuestra capacidad de entendimiento y las segundas son orientadoras de nuestros actos para que se correspondan en la verdad y en el bien. Las intelectuales son: El entendimiento, la ciencia, la sabiduría, la sindéresis, la prudencia y el arte. Y las cardinales son: la justicia, la prudencia, la templanza y la fortaleza.

¿Todos nacemos con las virtudes humanas? No, si naciéramos con ellas no serian virtudes. Nosotros nacemos con la capacidad de adquirirlas y perfeccionarnos en ellas. De esta forma, quien quiera practicar las virtudes cardinales, necesita primero ejercer las virtudes intelectuales, las cuales ayudan a la comprensión del bien y de la verdad para que nuestros actos sean rectos.

¿Nos basta solo las virtudes humanas para ser buenos? No, Para obrar bien si, pero para ser buenos no; puesto que la bondad es perfección y deseo de la verdad. Las virtudes humanas son comunes a todos los hombres; por ello se puede decir que son parte de una ética universal a todo el genero humano. No se necesita creer en Dios para ser un hombre virtuoso, con esfuerzo humano se puede lograr. Sin embargo quien crece en estas virtudes con honestidad, descubre que no se basta a sí mismo y que necesita de un ser superior que le señale la diferencia entre el bien y el mal. Es por ello que Dios sale al encuentro nuestro con las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo, para invitarnos a participar de su divinidad siendo hombres perfectamente virtuosos.

Por eso es preciso que reflexionemos seriamente: ¿Conoces las virtudes humanas? ¿Cuál crees que es tu mejor virtud humana? ¿En cual virtud te gustaría crecer más?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Las virtudes como esperanza teologal

Lunes, 05 Febrero 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Por qué es importante la esperanza para nosotros? Porque hablar de esperanza es tan natural para nosotros que significa esperar un tiempo para conseguir algo que se desea. Es tal la importancia de la esperanza, que se convierte en una expectación, anhelo, ilusión y deseo por algo que deseamos para nosotros mismos como un bien necesario para nuestra felicidad.

¿Se puede decir que hay una esperanza humana y otra divina? Sí, no hay duda en ello. Concretamente hay tres tipos de esperanza, las dos primeras están en la naturaleza humana y la tercera procede de Dios. Sin embargo, el hombre por medio de la gracia puede participar de la esperanza divina, que es la que le da el sentido cristiano de felicidad.

  • Esperanza sensitiva o pasional: Son todas las cosas que la persona identifica como un bien que se desea a futuro, el cual es arduo y difícil de conseguir aunque es posible de obtener. Es la inclinación del deseo hacia el objeto deseado, que se da también en los seres no racionales.
  • Esperanza racional o moral: Es aquella cuyo objeto —siempre futuro, arduo y difícil, pero posible— no supera las fuerzas de la naturaleza humana, ya que puede conseguir lo que desea por esfuerzo propio o con ayuda de otros.
  • Esperanza teologal o sobrenatural: Es una virtud infundida por Dios en la voluntad del hombre, por la cual confía con plena certeza alcanzar la vida eterna y los medios necesarios para llegar a ella, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios.

¿Qué quiere decir el término esperanza teologal? Que la esperanza es una virtud que nos lleva a Dios, para desear vivir en él, haciendo todas las cosas en su nombre a través de Jesús y con ayuda del Espíritu Santo; ya que el deseo cristiano de perfección y felicidad es la bienaventuranza de la vida eterna. Por ello en la Misa respondemos Amén a la oración doxológica del sacerdote: «Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos».

¿Por qué se dice que las virtudes se viven como esperanza teologal? Porque todas las virtudes —aunque no las tengamos aun— nos garantizan la perfección como personas para encontrar a Dios como felicidad verdadera.

¿Existe otra forma de mantenernos en la esperanza teologal fuera de las virtudes? No, puesto que el deseo natural de ser perfectos como Dios, es vivir el Evangelio con esfuerzo humano y con la gracia de divina. Esto no es otra cosa que la búsqueda de las virtudes cardinales y teologales, para orientarnos en el bien y la verdad de la vida cristiana.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para honor y gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

La Iglesia y las virtudes

Martes, 30 Enero 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

¿Qué tiene que ver la Iglesia en el campo de las virtudes? Todo, puesto que al considerarse la persona humana es un sujeto moral que vive la fe cristiana, encuentra el único lugar para hacerlo en la Iglesia Católica. Esto es posible porque el hombre por el bautismo nace a la vida de hijo de Dios y progresa hacia la excelencia humana que es la identificación con Cristo. Por tanto la Iglesia es el ámbito en el que se dan las condiciones adecuadas, el ambiente necesario, para la adquisición y educación de las virtudes sobrenaturales y humanas: es la casa del Padre en la que cada uno se sabe hijo y, por tanto, libre; en la que cada uno se siente querido por sí mismo y ve reconocidos sus derechos y su dignidad; en la que cada uno se sabe partícipe de un proyecto común.

¿Concretamente para que sirven las virtudes dentro de la Iglesia? Para encontrar un sentido de vida; para aprender a buscar la verdad; para unirnos en la caridad; para comprender la tradición de la fe apostólica; y para aprender que en la Iglesia encontramos los ejemplos de santidad.

  • Sentido de vida: Dentro de la vocación universal a la santidad, el cristiano descubre también en la Iglesia su vocación específica, la misión concreta a la que Dios lo ha destinado y para cuya realización lo ha dotado de los talentos y carismas necesarios.
  • Búsqueda de la verdad: Los miembros de la Iglesia comparten una verdad común, la Palabra de Dios, que contiene enseñanzas de fe y moral.
  • Unión en la caridad: Esta comunión tiene su fundamento en la comunión con Cristo, Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia.
  • Tradición apostólica: Además de la transmisión del depósito de la fe y la moral, en la Iglesia se transmiten las virtudes de unos miembros a otros, virtudes que cada uno debe aprender para ser fiel a la historia sobre la que la Iglesia está asentada: la de la vida, muerte y resurrección de Cristo.
  • Ejemplo de la santidad: Se reconoce en la Bienaventurada Virgen María y los santos, las figuras y las fuentes de esa santidad.

¿Qué elementos crees tu que se deben agregar a esta lista de criterios, para vivir las virtudes en la Iglesia?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

La necesidad de formar en virtudes

Lunes, 22 Enero 2018 00:00

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Para crecer en las virtudes es necesario ser consiente de ello. Luego, se necesita del esfuerzo humano y de la gracia de Dios, para disponer la vida en camino de perfección. Pero además de lo anterior, es necesario que existan maestros, guías, consejeros y un ambiente propicio que nos ayude a formarnos en personas virtuosas. Este es el reto: encontrar una ámbito educativo con maestros y modelos.

¿Cómo buscar un maestro guía? El maestro guía por excelencia es Jesucristo, por eso nosotros como sus discípulos debemos convertirnos en maestros virtuosos como principio evangelizador. Es así que la coherencia de vida, es la primera norma que nos perfila con autoridad moral, para informar y formar a otros. Si no es así ¿de que otro modo tendríamos autoridad moral para convertirnos en maestros de virtudes?

¿Los maestros virtuosos siempre sin perfectos? No, perfecto solo es Dios. Pero ser maestro de virtudes es un título que lo testimoniara nuestra propia vida, nadie no lo impone. Además, el maestro debe enseñar que él mismo está en proceso de adquirir las virtudes que enseña. Y por tanto como maestros, no nos consideramos plenamente formados ni perfectos; antes bien, es el maestro quien tiene la virtud de la humildad para aprender de sus discípulos.

¿Cómo seguir a un maestro virtuoso? Lo primero es hacer lo que ellos mandan porque evidentemente tienen autoridad moral. De esta forma se convierten en modelos de vida, en amigos y engrandes consejeros. Ahora bien, aquí se construye una amistad afectiva entre el discípulo y el maestro como camino de santidad y de querer siempre imitar, seguir y configurar la vida propia con la de Jesucristo.

¿Quiénes son nuestros maestros en la virtud? En primer lugar nuestros primeros maestros son nuestros padres, quien son autoridad moral, afectiva y de amistad; porque son el reflejo de Dios a pesar de sus múltiples imperfecciones. Ahora bien, pensemos que tenemos que ser maestros de virtudes para nuestros propios hijos, amigos, personas que nos piden un consejo y para nuestros ahijados que hemos adquirido en el camino de la vida sacramental (bautismo, confirmación, matrimonio y orden sacerdotal). Ser padrino es acompañar en la fe a otro, en una relación de amistad al estilo de un maestro y discípulo.

Lo lindo de la vida del maestro y del discípulo, es saber que hay un momento donde el discípulo se convierte en maestro. Y nosotros como su maestro, alcanzamos un gozo en Dios el ver el progreso en el amor al bien y la verdad de nuestros discípulos.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!