fr. Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

fr. Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

«Madre, he ahí a tu hijo, Hijo, he ahí a tu Madre» Jn 19,17-39

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Vacío, sin sentido, sufrimiento, y una infinidad de sentimientos se cruzan en el corazón de nuestra madre del cielo, ella que vio torturar y morir a su hijo se conforta en el silencio de su alma recordando las palabra del arcángel San Gabriel cuando le anunció que sería mamá.

Por ello como hombres sensatos no podemos ocultar las lagrimas y el dolor de la soledad que viven miles de mujeres y hombres que han visto torturar y morir a sus hijos; al igual que María, ellos necesitan ser consolados, ayudados y restablecidos en el mundo.

Dios nos habla en la historia, a través de las personas y en el corazón por medio de la oración; el silencio de este día acompañemos en con un abrazo sincero a nuestra madre que sufre la ausencia de su hijo; y junto con ella pidamos a Dios por todas las personas que viven esta misma situación para que pronto sean consolados por el mismo creador.

Necesitamos católicos convencidos de su fe, que quieran ser otro Cristo para que lleven  esperanza y la justicia en medio se la corrupción del mundo, el cual considera inoportunas e innecesarias la formación ética. Que la valentía de sentirnos hijos que acompañamos a nuestra madre en este momento crucial de la historia, nos lleve a gritar el amor verdadero que supera cualquier ética porque es una caridad que brota del mismo Dios y nos salva.

Oremos especialmente por las lágrimas y soledad de mamá en: 

  • Las mujeres que sufren las consecuencias de las catástrofes naturales.
  • Las mujeres que no son escuchadas ni consoladas.
  • Las mujeres secuestradas.
  • Las mujeres victimas de la guerra.
  • Las mujeres que sufren en silencio la violencia familiar.
  • Las mujeres que ejercen la prostitución por que no conocen otra salida.
  • Las mujeres que están enfermas, solas y abandonadas.
  • Las mujeres inocentes y culpables que están en las cárceles.
  • Las mujeres que reclaman el paradero de sus hijos.
  • Las mujeres inducidas a abortar.
  • Las mujeres que no tienen conciencia de Dios.
  • Las mujeres que viven un falsa compasión como principio de venganza.
  • Las mujeres que no pueden concebir en sus vientres.
  • Y por todas las mujeres de nuestra familia y de nuestra vida.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

VIERNES SANTO: ¿Qué es la verdad?

Viernes, 14 Abril 2017 00:00

«Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.» Jn 13, 1-15

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Deténganos ante la cruz y en realidad pensemos que clase de católicos somos. Debemos ser cada uno de nosotros otro Cristo, sí en realidad queremos cambiar el mundo con nuestra vida; piénsalo bien, no hay otra alternativa.

Basta ya de testimonios light; de promesas falsas de un amor que no se compromete; de la caridad como alivio de conciencia con los más pobres y necesitados. Estamos celebrando semana santa y tristemente muchos de los que se dicen ser creyentes disfrutan de un tiempo de diversión más no de oración ¿cuándo seremos consecuentes con lo que decimos creer? ¿no es este un buen día para empezar haciendo silencio y recogiéndonos en oración? Que la cruz que adoramos hoy, sea por tres motivos:

  1. Por todos aquellos que necesitan un encuentro personal con Cristo.
  2. Por aquellos católicos light que se preocupan más por recrearse que por convertirse, tal vez piensen que la religión es algo subjetivo y no tan objetivo como la biología.
  3. Por nosotros mismos, que independientemente el estado de salud, de economía y posición social, creemos en Cristo como el Salvador que murió por nosotros; pidámosle a él que nos perdone y nos ayude a ser otro Cristo, para que nuestra vida hable del amor a la verdad sin que las consecuencias de ello nos limiten.

¿En verdad tu crees que Jesús dio la vida por ti? Sí lo crees debes ser consecuente con lo que guardas en tu corazón, pues debes vivirlo y celebrarlo. Si no lo crees te invito para que no te canses de buscar la verdad y cuando la encuentres seguramente lo celebraremos juntos. Por ello sin distinción alguna y al igual que Poncio Pilato, preguntémonos hoy ¿qué es la verdad?

Oremos en silencio y pidamos el perdón de Dios.

JUEVES SANTO: El amor hecho vida

Jueves, 13 Abril 2017 00:00

«Los amó hasta el extremo» Jn 13, 1-15

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Que nuevamente la celebración del Jueves Santo, sea un motivo para unirnos en oración familiar y dar gracias a Dios por: la institución de la Eucaristía y el sacerdocio ministerial.

En tiempos de Jesús, se le lavaba los pies a los invitados a cenar, era una labor propia de los esclavos para limpiarles del polvo de los caminos. Ahora pues es Jesús mismo, el Señor, el amo, el supremo rey quien hace una labor de esclavo; no para rebajarse, sino para poner en igual de dignidad a todos los hombres, pues solo nos hace superiores el amor sin medida, el entregarnos en la verdad, en el bien y en la libertad. Este el verdadero amor, no el falso sentimiento romántico que nos vende la sociedad postmoderna nacido para satisfacer una necesidad sexual y placentera. El amor incluye dar la vida sin medida misma que el mismo amor; por ello se comprende que exista amor entre los esposos, en la familia, en los novios, los sacerdotes, los religiosos y en los que entregan su vida por una causa noble, ya que el amor basado en la verdad, el bien y la libertad, otorga un sentido pleno de vida.

De esta forma la Iglesia celebra hoy el misterio de Dios a través del sacerdocio ministerial, que el carácter que imprime este sacramento, nos una en oración por aquellos hombres que le demuestra al mundo que están felices en su vocación sacerdotal por amor al servicio de la Iglesia y no por poder. Hoy el mundo reclama sacerdotes modernos, que dinamicen la misa, que hagan celebraciones litúrgicas para todo tipo de público, que se vistan a la moda y hablen el lenguaje de la juventud, para que sean más cercanos y queridos. No!!! el sacerdocio no es un show y mucho menos es una persona recreacionista; el sacerdocio es un ministerio sacramental por el cual se busca la santidad, a través de la celebración Eucarística, In Persona Christi, es decir es el hombre consagrado que actúa como Cristo mismo.

Ahora bien, no solo el amor y el sacerdocio ministerial cobran sentido, también lo sintetiza muy bien el sacramento de la Eucaristía. El don más grande del amor de Dios dio la vida por nosotros en la cruz y permanece en la Eucaristía: ¿qué tan importante es la Eucaristía para mi? ¿es un símbolo más no una realidad? Solo por convicción de fe podemos arrodillarnos frente a Jesús Eucaristía, no lo hacemos para sentir cosas agradables, sino para estar a solas con el amor, es un encuentro donde el amante y amado tiene una relación esponsal y oblativa; Salgamos a la calle y visitemos los monumentos, hagamos una peregrinación eucarística y catequética con nuestra familia. Que el sentido de ser cristianos nos una en el fervor del amor familiar, el amor hecho vida.

Oremos especialmente hoy por:

  • Los sacerdotes en crisis, para que Dios se encuentre con ellos nuevamente, ya que ellos consideran que la fe es un asunto subjetivo, refugiándose más en el poder y otros oficios que no nos propios de su ser.
  • Los sacerdotes enfermos, para que Dios los siga llenando de alegría y sean testimonio de que al amor a Dios si tiene sentido.
  • Los sacerdotes marginados en soledad, para que Dios los conforte sabiendo que son bienaventurados por ser perseguidos por la causa divina.
  • Los sacerdotes con problemas afectivos, para que Dios les lleve a tomarse la vida en serio, y reconozcan que los desordenes afectivos no dignifican el sacerdocio ministerial.
  • Las vocaciones al sacerdocio, para que Dios los proteja y los envíe donde realmente los necesite a formarse y vivir una vida santa.
  • Los que no creen en la Eucaristía, para que Jesús les abra los ojos y les deje ver el pan que los sacia eternamente.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

DOMINGO DE RAMOS: El Rey de la esperanza

Domingo, 09 Abril 2017 00:00

«El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos» Mt 26,14;27,66.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

La celebración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, popularmente conocida como Domingo de Ramos, es un acontecimiento para recogernos como familia junto a la celebración de la Palabra y de la Eucaristía. No en vano nos hemos venido preparando para esta semana mayor; es así que reconociendo a Jesús como nuestro verdadero y único rey, sea le motivo de postrarnos en la tierra ante su paso, «en vez de unas ramas de arbustos, que pronto pierden su verdor y que por poco tiempo recrean la mirada, pongámonos nosotros mismos bajo los pies de Cristo, revestidos de su gracia, mejor aún, de toda su persona, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo; extendámonos tendidos a sus pies, a manera de túnicas»[1].

El mundo postmoderno atenta contra la familia, institución natural creada por Dios mismo; basta con reconocer las ideologías y las leyes que buscan normalizar lo común. Es urgente que demos razones de nuestra fe con la vivencia de lo que creemos; este es un tiempo para descansar en Dios, para esperar en él, para que los planes de familia no giren alrededor de unas mal llamadas vacaciones, es necesario que nos demos prisa en tener certeza de nuestra esperanza como cristianos ante el Rey que hoy nos dice en su Palabra que quiere entrar y celebrar la Pascua con nosotros porque su momento esta cerca. De esta manera «se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino»[2].

¿Cómo sabemos que verdaderamente estamos esperando en Dios? al responder este interrogante, la entrada de Jesús en Jerusalén como rey victorioso tiendrá un sentido verdaderamente cristiano. ¡Familia, papás, por favor despertemos y eduquemos en la fe acompañado de los ramos de la victoria!

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1] San Andrés de Creta, obispo (Disertación 9, Sobre el domingo de ramos: PG 97, 990-994).

[2] S.S. Benedicto XVI, Spe Salvi Nº 1 (AAS 2007: 99,12).

«Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le abriesen un boquete en su casa». Lc 12,35-40

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Que la alegría de celebrar la fiesta del «ángel del apocalipsis» sea motivo de preparación para la vida eterna. No sabemos ni el día ni la hora, pero tan solo humanamente sabemos que un día hemos de partir; este debe ser un motivo de vida y no de muerte, ya que para nosotros como creyentes la alegría está en el retorno a Dios. Por ello no desgastemos fuerzas en ser felices en el más acá, cuando eso es una tarea imposible, ya que la sed insaciable de justicia y de verdad solo puede ser calmada en Dios en el más allá.

¡Feliz día de San Vicente Ferrer! pidamos a este gran santo para que levante su dedo índice hacia el cielo, con el que realizó muchos milagros e interceda ante Dios por nuestras necesidades temporales, para que sean restauradas y nos prepare mejor en un encuentro cara a cara con el Creador.

San Vicente Ferrer ayúdanos a conseguir una fe viva y sincera para valorar debidamente las cosas divinas, rectitud y pureza de costumbres como las que tú predicabas, y caridad ardiente para amar a Dios y al prójimo. Tú, que nunca dejaste sin consuelo a los que confían en ti, no nos olvides en nuestras penas. Intercede ante Dios Padre por nuestra salud del alma y del cuerpo. Ayúdanos a perseverar en el bien para que junto a ti podamos vivir en alegría la vida eterna. San Vicente Ferrer, enséñanos a esperar en Dios.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Mocoa nos necesita

Domingo, 02 Abril 2017 00:00

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Jn 11,3-7.17.20-27.33b-45

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El dolor y el sufrimiento propios del ser humano requieren de nuestra atención desmedida; por ello el pueblo de Mocoa - Colombia nos necesita como fervorosos en Dios, para que el mundo crea que en las situaciones límite de la vida, la fe se fortalece y nos conduce hasta el mismo Dios.

Unámonos en oración para que Dios nos permita salir con esperanza y alegría en medio de esta catástrofe natural. Sí, se que suena imposible hablar de alegría en el sufrir, pero ¿no es este un momento importante para valernos de la fe y la esperanza en Dios, como algo cierto y no como un consuelo ante un imposible? Por ello oración y acción se necesitan urgentemente; al igual que Marta y María, una contempla a Señor mientras la otra actúa para él; ambas cosas son necesarias y se reclaman mutuamente, orar y salir en busca de los hermanos que nos solicitan.

Dejémonos interrogar por las preguntas de Jesús en el Evangelio de hoy, para que nuestros actos sean conducidos en la verdad que hemos contemplado. Oremos especialmente por todos aquellos necesitados de Dios en medio de esta tragedia natural, para que este momento crucial de la historia se una motivo de conversión y solidaridad.

No dejemos pasar este día, pidámosle a nuestro Padre por un pueblo herido que nos necesita, somos enviados a dar testimonio con nuestra vida. Con fe repitamos las mismas palabras que Jesús dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

«¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Jn 9,1.6-9.13-17.34-38

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

En el Evangelio de hoy, la pregunta de Jesús es un cuestionamiento sobre el sentido de la vida, ¿cuál es nuestra respuesta? ¿creemos para qué? ¿creemos sin dar razón de quien es el Hijo del hombre? ¿de que nos sirve creer en el Hijo del hombre?

La alegría de responder la pregunta de Jesús nos abrirá los ojos, porque verdaderamente nadie más sabrá nuestra respuesta sino solo Dios. Es necesario que cultivemos un encuentro personal con Jesucristo, «o al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso»[1], porque de nada vale decir que sí creemos en él, si no tenemos un sentido pleno de felicidad. Creer en Jesús no es un ética, eso sería en cumplir ciertas normas de convivencia sin compromiso social; no se trata de mantener un Cristo roto en la pared que nos identifique como creyentes porque le tememos a Dios, o por superstición. Creer en Jesús con la fe y la razón alegra nuestra vida porque hacemos todas las cosas nuevas en él, sino fuera así ¿qué sentido tiene entonces la Eucaristía?

Jesucristo es el Hijo del hombre, el Salvador, la Ley Nueva que desarrolla el deseo de autonomía y de libertad en la verdad que habita en nuestro corazón, «de lo más íntimo de la persona, habitada por Cristo y transformada por el Espíritu, brota su actuación moral»[2], es por ello que debemos dar razones de lo que creemos. ¿Crees tú en el Hijo del hombre?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1]   Papa Francisco. Evangelii Gaudium: Exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual (Roma, junto a San Pedro: En la clausura del Año de la fe, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, 24 de noviembre 2013), Nº 3.

[2]   Comisión Teológica Internacional: «En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural», Nº 111.

El Domingo: San José el sueño de Dios

Sábado, 18 Marzo 2017 00:00

“José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor” Mt 1, 16. 18-21. 24ª

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

La obediencia en Dios es para el cristiano la forma de configurarnos con él, tal vez pensemos que humanamente es imposible aceptarla porque la juzgamos como un imposición, pero ¿realmente escuchamos a Dios para saber obedecerle? Cuando Dios quiere algo de nosotros nos lo dice, pues no podemos obedecer sin saber exactamente lo que debemos hacer, por ello es también una forma de desobediencia hacer lo que queramos sin ni siquiera escuchar lo que se nos dice.

San José es el modelo de escucha y obediencia, no por ello deja de ser el hombre responsable, trabajador, fiel y emprendedor de su familia; él mismo se hace libre porque entendió que Dios tiene un plan para él y por eso lo escucha. A pesar de las preocupaciones y decisiones de vida que enfrenta, este maravilloso hombre duerme, porque el sueño de José es el descanso que escucha a Dios.

Dormir en Dios constituye la serenidad que debemos buscar humanamente para preguntarle al creador sobre nuestras preocupaciones, porque luego con el despertar tendremos que actuar, muchas veces sin preguntar el porque de las cosas cuando sabemos que Dios lo ha querido así. Esto por difícil que suene, es tan sensato que la fe nos ayuda a comprender las verdades divinas porque «la práctica del amor supera toda cerrazón y todo límite. Adquiere una dimensión universal y una fuerza inigualable, puesto que hace que la persona sea capaz de llevar a cabo lo que sería imposible sin el amor»[1]. Este es nuestro actuar en obediencia como cristianos para que un día podamos dormirnos en Dios en libertad.

Pidámosle a Dios en nuestra oración, que tengamos la actitud de San José, la calma y serenidad para defender lo que amamos, no como un instinto natural, sino con la fuerza y la Gracia que solo proviene de Dios. Hoy oremos especialmente por todos los hombres que han pasado por nuestra vida, los que están presentes, aquellos que ya duermen felizmente en Dios, por aquellos que no tienen serenidad y a la voz de Dios cierran los oídos; para que la Trinidad Santa los abrace en el amor y puedan tener limpia la conciencia como la mejor de las almohadas.

El Papa Francisco en varias entrevistas, ha hecho alusión sobre una imagen de San José durmiendo que tiene en su escritorio de trabajo; él tiene por devoción particular escribir las inquietudes de su corazón y dejárselas debajo de la imagen para que «San José las sueñe» y pueda hablar con Dios por estas intenciones. Ojalá que este ejemplo de piedad popular pueda ser imitado por muchos de nosotros para que nos ayude a tener una relación más cercana con Dios a través de San José.

Se que atravesamos por circunstancias difíciles, de injusticia, desempleo, a veces de infidelidad, de desespero y ansiedad desenfrenada. Que la confianza en Dios nos lleve a mirar a nuestra familia con los ojos de San José para poderla soñar en Dios, para poder hablarle a Dios de ella. San José el sueño de Dios.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1] Comisión Teológica Internacional: «En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural», Nº 108.

“Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo” Mt 17,1-9

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Es muy difícil luchar contra las ideologías del mundo y contra la ley del más fuerte, ya que ellos imponen su forma de vivir en la sociedad. Por más campañas que se hagan en contra de ellos, estos grupos tienen una victoria asegurada porque la medida de las cosas son ellos mismos. Lo más grave de esto es cuando infestan la religión destruyendo la moral, Dios es marginado para discernir el bien del mal, según ellos, el supuesto “Dios” del cristianismo nos perdona todo en el amor porque jamás nos condena, ya que juzgar no es cristiano.

La naturaleza en que hemos sido creados todos los hombres, independientemente del credo religioso, político y condición social, nos permite entrar en la experiencia moral, esto no podemos quitarlo de nuestro ser ¿entonces como se construyen los códigos éticos que atienden la realidad de las cosas? Por eso la religión ayuda a discernir en que creemos, y Dios cuenta para nosotros los creyentes como la medida de todas las cosas.

Ahora bien como católicos queremos ir al Padre, y la Escritura nos narra hoy las palabras que salen de su ser ¿no son un mandato para nosotros? ¿a caso no son una norma con carácter de ley que guardamos con profundo amor para saber como debemos obrar? Escuchar al Hijo, sí escuchar a Jesucristo es la carta de navegación en todo nuestro vivir. Esto es un mandato del Padre creador; y es tal esta responsabilidad, que estamos llamados a vivir y a hablar de Jesucristo, enseñándolo con delicadeza a aquellos que no creen en él como verdad, ante una libertad falsa que hace lo que le venga en gana.

Por ello todos los hombres debemos cuidar el mundo como nuestra casa común, nos corresponde “dejar de lado los intereses particulares para acceder a los valores morales que todos estamos llamados a compartir”[1] y que están inscritos en nuestra naturaleza porque el Creador así lo ha dispuesto. Por naturaleza tendemos a conservar la vida, a cuidar la especie humana, y al acceso de la verdad en Dios para comunicarla a los demás. ¡No mas ideologías discriminadoras! ¡No podemos seguir apostando por el más fuerte y acomodarnos en una victoria sin mérito! Nosotros tenemos una moral inscrita en nuestra naturaleza y Revelada por Dios en el misterio pascual. Por tanto la voz del Padre es la conciencia del mundo.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1] Comisión Teológica Internacional: En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural, 2009, Nº 38: El papel de la sociedad y de la cultura.

"La Cuaresma es el tiempo de decir no; no, a la asfixia de una oración que nos tranquilice la conciencia, de una limosna que nos deje satisfechos, de un ayuno que nos haga sentir que hemos cumplido”[1].

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Como virtud humana se encuentra el intelecto en su aspecto práctico. Estas tres virtudes (sindéresis, prudencia y técnica) son las que gracias a la ley natural se perfeccionan mediante el esfuerzo personal, realizando actos buenos con libertad y constancia.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda en el numeral 1804: “Las virtudes humanas son actitudes firmes, disposiciones estables, perfecciones habituales del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe. Proporcionan facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente buena. El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien”.

Por tanto estas virtudes teóricas, son aquellas que conocen la verdad sobre el bien y el mal –acciones buenas o malas–.

  1. La sindéresis: Es un hábito natural, gracias al cual la persona experimenta que debe hacer el bien y evitar el mal, o que no puede desear para otros el mal que no quiere para sí misma.
  2. La prudencia: Perfecciona a la razón para que delibere y juzgue bien sobre la acción concreta que se debe realizar en orden a conseguir un fin bueno, e impulse su realización.
  3. La técnica o arte: Consiste en el hábito de aplicar rectamente la verdad conocida a la producción o fabricación de cosas.

Oración:

Padre santo, en este tiempo de Cuaresma te pedimos para que nos des la Gracia, y nos brindes la capacidad de disponer nuestra voluntad para formarnos en las virtudes de: la sindéresis, la prudencia y la técnica; ya que siendo naturales en el hombre, estas tres virtudes nos ayudan a buscar una vida moral como un progreso hacia ti Padre como muestra de la excelencia humana, porque nos vinculas en la verdad y a la ley de Cristo tu Hijo, en un afecto trinitario de amistad por medio del Espíritu Santo. Permite que en nuestras practicas cuaresmales podamos tener un dominio de nosotros mismos, para buscar el verdadero bien, por ello necesitamos de ti. Amén.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu santificador!


[1] S.S. Papa Francisco, homilía de la ceremonia del miércoles de ceniza, celebrada en la basílica de Santa Sabina (1 de marzo de 2017).