fr. Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

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Gracias mamá, 100 años del 13 de mayo

Sábado, 13 Mayo 2017 00:00

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» Lc 1,26-28

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Hoy se cumplen cien años de la aparición de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Este centenario debe ser una alegría para nosotros como creyentes, pues que la madre de Dios se presente en medio del mundo con mensajes que alientan nuestra fe, es ya una certeza de la vida eterna como bienaventuranza divina, como alegría en Dios, gozo verdadero.

  • Gracias mamá, por llevarnos a tu Hijo.
  • Gracias mamá, por garantizarnos la alegría del cielo.
  • Gracias mamá, por ayudarnos a perfeccionarnos en el bien y la verdad.

Que en este centenario mariano de Cova da Iria, no solo cantemos ¡Ave, Ave, Ave María!, sino que recemos el rosario para agradecer de corazón a Dios por todas las bendiciones que de él recibimos. Pidámosle a mamá María que de hoy en adelante se haga a nuestro lado para que nos enseñe a rezar los misterios de la salvación ofrecidos a su Hijo; y a Lucia, Jacinta y Francisco, que desde el cielo gozan ya de su presencia, que intercedan por nosotros para que aprendamos la dura, pero gratificante tarea de ser pastores del pueblo de Dios, llevando el mensaje del Reino de los Cielos a quienes no creen en Dios, o simplemente les da lo mismo que exista o no, creer o no creer les da igual, ya que en su modo de vida Dios es indiferente.

Gracias mamá, gracias por acordarte de nosotros tus hijos, pues no solo buscas el bien sino la perfección del mismo en cada cosa que hacemos. ¡Gracias mamá, 100 años del 13 de mayo!

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?». Lc 24,13-35.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

La lucha contra la corrupción se ha convertido en un desgaste y en una postura risible, ya que es vista como una pérdida de tiempo hablar de valores, virtudes y de ética, ante quien tiene el poder y hace lo que quiere. Esto lo vemos como una labor fantasiosa, parece un cuento de niños soñando a ser súper héroes que pueden cambiar al mundo; pero ¿a caso no es esta nuestra tarea como católicos? Jesús no es nuestro héroe, pero sí nuestro motivo de vida para que el mundo crea ¿dónde está el amor y la justicia? ¿por qué no nos duele Venezuela si allí Dios nos necesita? No podemos cambiar el mundo por nuestro gusto pero, sí con la oración y la convicción de la fe, la justicia y el amor.

Señor, te reconocimos al partir el pan, pues necesitamos de ti para que nos enseñes más de tu amor y podamos vernos a nosotros mismos frente al pueblo venezolano, como los discípulos de Emaús contigo, que aunque críticos durante el camino sólo se sintieron parte del tema cuando vieron su vida comprometida ante tu presencia. Necesitamos de ti Dios, «el Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar»[1]. Urgentemente debemos presentarle al mundo la carencia del amor y de la justicia en Venezuela. ¡Señor, haz que sea posible amarte medio de la injusticia! ¿cómo debemos leer este momento crucial de la historia? la caridad necesita de la justicia, para que sea eficaz la razón, que le señala la verdad sobre el bien. Y a su vez, la justicia necesita de la caridad, porque la motivación propia de nuestras acciones es el bien de nosotros como personas hacia otras persona.

Hoy no se vale soñar, se vale ser creyente fiel y no mediocre; sé que esto suena duro, pero no somos cristianos por gusto, sino porque nuestra vida da razón de ello; pues ha llegado el momento de tomarnos en serio la oración por el pueblo venezolano. Es preciso que reconozcamos nuestra falta de oración y de sensibilidad ante quien nos necesita. Sin fe, esperanza y amor, no puede existir la justicia como virtud ¿qué puedo hacer por ti Venezuela?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1] S.S. Benedicto XVI, Deus caritas est. Carta encíclica sobre el amor cristiano, Roma, junto a San Pedro, Solemnidad de la Natividad del Señor, 25 de diciembre de 2005, AAS 98 [2006: 3], Nº 28 a.

«El había de resucitar de entre los muertos» Jn 20, 1-9

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Ya en el ocaso del gran Domingo de Resurrección es bueno preguntarse ¿tiene valor saludar y desearle a los demás el decirles: felices pascuas? ¿lo hacemos por protocolo religioso? ¿tal vez quedemos mal si no lo hacemos? ¿nos da la misma si lo hacemos o no? ¿será que no nos caerá la mala suerte si no lo hacemos?

Tu bien sabes que no hay resurrección sin muerte, ¿dónde estuviste en semana santa? ¿la viviste? ¿puedes dar razón de lo que celebraste o sabes más de los sitios que visitaste para recrearte ya que andas tan ocupado que no podías desaprovechar unos días de descanso, y tal vez con tu familia?

Mis queridos hermanos, si en verdad nuestro ambiente esta rodeado de personas que ni les va, ni les viene el sentido de la pascua, no dejemos de saludarlos con el orgullo del resucitado, porque debemos ser motivo de la Buena Nueva como mensajeros de Dios para que ellos crean y tengan a Cristo resucitado como centro de su vida. ¡Animémonos! celebremos la Pascua como el momento más bello que nos recuerda que algún día retornaremos a la casa del Padre y solo resucitaremos en Cristo.

Felices pascuas para ti que crees en Dios; porque te da sentido de real de vida, lo testimonias con orgullo y lo vives en la Eucaristía. Felices pascuas para ti que no crees en Dios; y desde mi convicción religiosa permíteme orar por ti para que encuentres la verdad. Felices pascuas para ti que dices ser católico pero tu vida no celebra los misterios litúrgicos; permíteme seguir orando por ti para que seas dócil a la voz de Dios que te llama para que tengas un encuentro personal con él por medio de su Hijo, ojalá que la vida en las situaciones límite no te haga acordarte de Dios, pero si llegara ser así, cuenta conmigo, cuenta con mi oración, tal vez Dios se vale de ello para decirte Felices Pascuas, porque haz vuelto a la vida.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

«Madre, he ahí a tu hijo, Hijo, he ahí a tu Madre» Jn 19,17-39

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Vacío, sin sentido, sufrimiento, y una infinidad de sentimientos se cruzan en el corazón de nuestra madre del cielo, ella que vio torturar y morir a su hijo se conforta en el silencio de su alma recordando las palabra del arcángel San Gabriel cuando le anunció que sería mamá.

Por ello como hombres sensatos no podemos ocultar las lagrimas y el dolor de la soledad que viven miles de mujeres y hombres que han visto torturar y morir a sus hijos; al igual que María, ellos necesitan ser consolados, ayudados y restablecidos en el mundo.

Dios nos habla en la historia, a través de las personas y en el corazón por medio de la oración; el silencio de este día acompañemos en con un abrazo sincero a nuestra madre que sufre la ausencia de su hijo; y junto con ella pidamos a Dios por todas las personas que viven esta misma situación para que pronto sean consolados por el mismo creador.

Necesitamos católicos convencidos de su fe, que quieran ser otro Cristo para que lleven  esperanza y la justicia en medio se la corrupción del mundo, el cual considera inoportunas e innecesarias la formación ética. Que la valentía de sentirnos hijos que acompañamos a nuestra madre en este momento crucial de la historia, nos lleve a gritar el amor verdadero que supera cualquier ética porque es una caridad que brota del mismo Dios y nos salva.

Oremos especialmente por las lágrimas y soledad de mamá en: 

  • Las mujeres que sufren las consecuencias de las catástrofes naturales.
  • Las mujeres que no son escuchadas ni consoladas.
  • Las mujeres secuestradas.
  • Las mujeres victimas de la guerra.
  • Las mujeres que sufren en silencio la violencia familiar.
  • Las mujeres que ejercen la prostitución por que no conocen otra salida.
  • Las mujeres que están enfermas, solas y abandonadas.
  • Las mujeres inocentes y culpables que están en las cárceles.
  • Las mujeres que reclaman el paradero de sus hijos.
  • Las mujeres inducidas a abortar.
  • Las mujeres que no tienen conciencia de Dios.
  • Las mujeres que viven un falsa compasión como principio de venganza.
  • Las mujeres que no pueden concebir en sus vientres.
  • Y por todas las mujeres de nuestra familia y de nuestra vida.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

VIERNES SANTO: ¿Qué es la verdad?

Viernes, 14 Abril 2017 00:00

«Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.» Jn 13, 1-15

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Deténganos ante la cruz y en realidad pensemos que clase de católicos somos. Debemos ser cada uno de nosotros otro Cristo, sí en realidad queremos cambiar el mundo con nuestra vida; piénsalo bien, no hay otra alternativa.

Basta ya de testimonios light; de promesas falsas de un amor que no se compromete; de la caridad como alivio de conciencia con los más pobres y necesitados. Estamos celebrando semana santa y tristemente muchos de los que se dicen ser creyentes disfrutan de un tiempo de diversión más no de oración ¿cuándo seremos consecuentes con lo que decimos creer? ¿no es este un buen día para empezar haciendo silencio y recogiéndonos en oración? Que la cruz que adoramos hoy, sea por tres motivos:

  1. Por todos aquellos que necesitan un encuentro personal con Cristo.
  2. Por aquellos católicos light que se preocupan más por recrearse que por convertirse, tal vez piensen que la religión es algo subjetivo y no tan objetivo como la biología.
  3. Por nosotros mismos, que independientemente el estado de salud, de economía y posición social, creemos en Cristo como el Salvador que murió por nosotros; pidámosle a él que nos perdone y nos ayude a ser otro Cristo, para que nuestra vida hable del amor a la verdad sin que las consecuencias de ello nos limiten.

¿En verdad tu crees que Jesús dio la vida por ti? Sí lo crees debes ser consecuente con lo que guardas en tu corazón, pues debes vivirlo y celebrarlo. Si no lo crees te invito para que no te canses de buscar la verdad y cuando la encuentres seguramente lo celebraremos juntos. Por ello sin distinción alguna y al igual que Poncio Pilato, preguntémonos hoy ¿qué es la verdad?

Oremos en silencio y pidamos el perdón de Dios.

JUEVES SANTO: El amor hecho vida

Jueves, 13 Abril 2017 00:00

«Los amó hasta el extremo» Jn 13, 1-15

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Que nuevamente la celebración del Jueves Santo, sea un motivo para unirnos en oración familiar y dar gracias a Dios por: la institución de la Eucaristía y el sacerdocio ministerial.

En tiempos de Jesús, se le lavaba los pies a los invitados a cenar, era una labor propia de los esclavos para limpiarles del polvo de los caminos. Ahora pues es Jesús mismo, el Señor, el amo, el supremo rey quien hace una labor de esclavo; no para rebajarse, sino para poner en igual de dignidad a todos los hombres, pues solo nos hace superiores el amor sin medida, el entregarnos en la verdad, en el bien y en la libertad. Este el verdadero amor, no el falso sentimiento romántico que nos vende la sociedad postmoderna nacido para satisfacer una necesidad sexual y placentera. El amor incluye dar la vida sin medida misma que el mismo amor; por ello se comprende que exista amor entre los esposos, en la familia, en los novios, los sacerdotes, los religiosos y en los que entregan su vida por una causa noble, ya que el amor basado en la verdad, el bien y la libertad, otorga un sentido pleno de vida.

De esta forma la Iglesia celebra hoy el misterio de Dios a través del sacerdocio ministerial, que el carácter que imprime este sacramento, nos una en oración por aquellos hombres que le demuestra al mundo que están felices en su vocación sacerdotal por amor al servicio de la Iglesia y no por poder. Hoy el mundo reclama sacerdotes modernos, que dinamicen la misa, que hagan celebraciones litúrgicas para todo tipo de público, que se vistan a la moda y hablen el lenguaje de la juventud, para que sean más cercanos y queridos. No!!! el sacerdocio no es un show y mucho menos es una persona recreacionista; el sacerdocio es un ministerio sacramental por el cual se busca la santidad, a través de la celebración Eucarística, In Persona Christi, es decir es el hombre consagrado que actúa como Cristo mismo.

Ahora bien, no solo el amor y el sacerdocio ministerial cobran sentido, también lo sintetiza muy bien el sacramento de la Eucaristía. El don más grande del amor de Dios dio la vida por nosotros en la cruz y permanece en la Eucaristía: ¿qué tan importante es la Eucaristía para mi? ¿es un símbolo más no una realidad? Solo por convicción de fe podemos arrodillarnos frente a Jesús Eucaristía, no lo hacemos para sentir cosas agradables, sino para estar a solas con el amor, es un encuentro donde el amante y amado tiene una relación esponsal y oblativa; Salgamos a la calle y visitemos los monumentos, hagamos una peregrinación eucarística y catequética con nuestra familia. Que el sentido de ser cristianos nos una en el fervor del amor familiar, el amor hecho vida.

Oremos especialmente hoy por:

  • Los sacerdotes en crisis, para que Dios se encuentre con ellos nuevamente, ya que ellos consideran que la fe es un asunto subjetivo, refugiándose más en el poder y otros oficios que no nos propios de su ser.
  • Los sacerdotes enfermos, para que Dios los siga llenando de alegría y sean testimonio de que al amor a Dios si tiene sentido.
  • Los sacerdotes marginados en soledad, para que Dios los conforte sabiendo que son bienaventurados por ser perseguidos por la causa divina.
  • Los sacerdotes con problemas afectivos, para que Dios les lleve a tomarse la vida en serio, y reconozcan que los desordenes afectivos no dignifican el sacerdocio ministerial.
  • Las vocaciones al sacerdocio, para que Dios los proteja y los envíe donde realmente los necesite a formarse y vivir una vida santa.
  • Los que no creen en la Eucaristía, para que Jesús les abra los ojos y les deje ver el pan que los sacia eternamente.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

DOMINGO DE RAMOS: El Rey de la esperanza

Domingo, 09 Abril 2017 00:00

«El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos» Mt 26,14;27,66.

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

La celebración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, popularmente conocida como Domingo de Ramos, es un acontecimiento para recogernos como familia junto a la celebración de la Palabra y de la Eucaristía. No en vano nos hemos venido preparando para esta semana mayor; es así que reconociendo a Jesús como nuestro verdadero y único rey, sea le motivo de postrarnos en la tierra ante su paso, «en vez de unas ramas de arbustos, que pronto pierden su verdor y que por poco tiempo recrean la mirada, pongámonos nosotros mismos bajo los pies de Cristo, revestidos de su gracia, mejor aún, de toda su persona, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo; extendámonos tendidos a sus pies, a manera de túnicas»[1].

El mundo postmoderno atenta contra la familia, institución natural creada por Dios mismo; basta con reconocer las ideologías y las leyes que buscan normalizar lo común. Es urgente que demos razones de nuestra fe con la vivencia de lo que creemos; este es un tiempo para descansar en Dios, para esperar en él, para que los planes de familia no giren alrededor de unas mal llamadas vacaciones, es necesario que nos demos prisa en tener certeza de nuestra esperanza como cristianos ante el Rey que hoy nos dice en su Palabra que quiere entrar y celebrar la Pascua con nosotros porque su momento esta cerca. De esta manera «se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino»[2].

¿Cómo sabemos que verdaderamente estamos esperando en Dios? al responder este interrogante, la entrada de Jesús en Jerusalén como rey victorioso tiendrá un sentido verdaderamente cristiano. ¡Familia, papás, por favor despertemos y eduquemos en la fe acompañado de los ramos de la victoria!

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1] San Andrés de Creta, obispo (Disertación 9, Sobre el domingo de ramos: PG 97, 990-994).

[2] S.S. Benedicto XVI, Spe Salvi Nº 1 (AAS 2007: 99,12).

«Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le abriesen un boquete en su casa». Lc 12,35-40

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

Que la alegría de celebrar la fiesta del «ángel del apocalipsis» sea motivo de preparación para la vida eterna. No sabemos ni el día ni la hora, pero tan solo humanamente sabemos que un día hemos de partir; este debe ser un motivo de vida y no de muerte, ya que para nosotros como creyentes la alegría está en el retorno a Dios. Por ello no desgastemos fuerzas en ser felices en el más acá, cuando eso es una tarea imposible, ya que la sed insaciable de justicia y de verdad solo puede ser calmada en Dios en el más allá.

¡Feliz día de San Vicente Ferrer! pidamos a este gran santo para que levante su dedo índice hacia el cielo, con el que realizó muchos milagros e interceda ante Dios por nuestras necesidades temporales, para que sean restauradas y nos prepare mejor en un encuentro cara a cara con el Creador.

San Vicente Ferrer ayúdanos a conseguir una fe viva y sincera para valorar debidamente las cosas divinas, rectitud y pureza de costumbres como las que tú predicabas, y caridad ardiente para amar a Dios y al prójimo. Tú, que nunca dejaste sin consuelo a los que confían en ti, no nos olvides en nuestras penas. Intercede ante Dios Padre por nuestra salud del alma y del cuerpo. Ayúdanos a perseverar en el bien para que junto a ti podamos vivir en alegría la vida eterna. San Vicente Ferrer, enséñanos a esperar en Dios.

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

Mocoa nos necesita

Domingo, 02 Abril 2017 00:00

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Jn 11,3-7.17.20-27.33b-45

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

El dolor y el sufrimiento propios del ser humano requieren de nuestra atención desmedida; por ello el pueblo de Mocoa - Colombia nos necesita como fervorosos en Dios, para que el mundo crea que en las situaciones límite de la vida, la fe se fortalece y nos conduce hasta el mismo Dios.

Unámonos en oración para que Dios nos permita salir con esperanza y alegría en medio de esta catástrofe natural. Sí, se que suena imposible hablar de alegría en el sufrir, pero ¿no es este un momento importante para valernos de la fe y la esperanza en Dios, como algo cierto y no como un consuelo ante un imposible? Por ello oración y acción se necesitan urgentemente; al igual que Marta y María, una contempla a Señor mientras la otra actúa para él; ambas cosas son necesarias y se reclaman mutuamente, orar y salir en busca de los hermanos que nos solicitan.

Dejémonos interrogar por las preguntas de Jesús en el Evangelio de hoy, para que nuestros actos sean conducidos en la verdad que hemos contemplado. Oremos especialmente por todos aquellos necesitados de Dios en medio de esta tragedia natural, para que este momento crucial de la historia se una motivo de conversión y solidaridad.

No dejemos pasar este día, pidámosle a nuestro Padre por un pueblo herido que nos necesita, somos enviados a dar testimonio con nuestra vida. Con fe repitamos las mismas palabras que Jesús dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!

«¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Jn 9,1.6-9.13-17.34-38

Por: Fray Edward Augusto Vélez Aponte, O.P.

En el Evangelio de hoy, la pregunta de Jesús es un cuestionamiento sobre el sentido de la vida, ¿cuál es nuestra respuesta? ¿creemos para qué? ¿creemos sin dar razón de quien es el Hijo del hombre? ¿de que nos sirve creer en el Hijo del hombre?

La alegría de responder la pregunta de Jesús nos abrirá los ojos, porque verdaderamente nadie más sabrá nuestra respuesta sino solo Dios. Es necesario que cultivemos un encuentro personal con Jesucristo, «o al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso»[1], porque de nada vale decir que sí creemos en él, si no tenemos un sentido pleno de felicidad. Creer en Jesús no es un ética, eso sería en cumplir ciertas normas de convivencia sin compromiso social; no se trata de mantener un Cristo roto en la pared que nos identifique como creyentes porque le tememos a Dios, o por superstición. Creer en Jesús con la fe y la razón alegra nuestra vida porque hacemos todas las cosas nuevas en él, sino fuera así ¿qué sentido tiene entonces la Eucaristía?

Jesucristo es el Hijo del hombre, el Salvador, la Ley Nueva que desarrolla el deseo de autonomía y de libertad en la verdad que habita en nuestro corazón, «de lo más íntimo de la persona, habitada por Cristo y transformada por el Espíritu, brota su actuación moral»[2], es por ello que debemos dar razones de lo que creemos. ¿Crees tú en el Hijo del hombre?

¡Que todo lo que hagamos sea siempre para Gloria de Dios Padre creador, Hijo redentor y Espíritu Santo santificador!


[1]   Papa Francisco. Evangelii Gaudium: Exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual (Roma, junto a San Pedro: En la clausura del Año de la fe, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, 24 de noviembre 2013), Nº 3.

[2]   Comisión Teológica Internacional: «En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural», Nº 111.